Aguinaldo a la siciliana.

Toto (La Paz) / Nota #7

Marsla 1930, Don Tommasino acaba de llegar de Sicilia por cuestiones de negocios, tiene una cita con un milanés de poca monta llamado Silvio, la cita es en una playa pública. Mientras Don Tommasino espera mira el mar y se pregunta que habrá sido de su viejo amigo Manza.

Manza conocido como el bobo del pueblo en Sicilia, tuvo que huir precipitadamente de la Isla a causa de la escasez de jabalíes. Era común en esa época que los jóvenes sicilianos migraran a estados unidos en busca de una nueva vida llena de viejos hábitos, por lo que Manza decidió buscar un destino menos común, un lugar donde su antiguo jefe no pudiera encontrarlo; sin mucho meditar optó por irse a Bolivia donde para esconderse mejor cambió de nombre a Manzaneda.

Manzaneda se instaló en la ciudad de La Paz, torpe como era sabía hacer pocas cosas, con suerte encontró trabajo como peón de carga, rápidamente fue conocido como un hombre tosco que se dedicaba solo a comer y beber. Breve y desafortunada hubiera sido la historia de Manzaneda, fácil de odiar y difícil de oler, sino hubiera sido por su instinto siciliano que lo llevo, sin él saber como, a organizar a los demás peones de carga en una especie de sindicato que más que el beneficio propio buscaba la perjuicio ajeno. Fue así como Manzaneda fue adquiriendo poder, dinero y un montón de amigos interesados como Francisco Durán con quien pasaba largas noches de borrachera en la calle Buenos Aires, Durán y Manzaneda eran conocidos como los bolas, no solo por razones obvias, sino también por su forma esférica. Una madrugada de caminar tambaleante los bolas tuvieron la mejor idea de sus vidas, crear una mafia organizada, pero no una mafia como las gringa o la italiana que operaban al borde de la ley; no, una mafia legal y legítima que pudiera escapar de cualquier problema aludiendo que cumple una función pública. Duran y Manzaneda usaron ahorros propios y ajenos, para comprar una flota de microbuses, se organizaron y llamaron a su mafia “Federación de Choferes de La Paz“.

El tiempo pasó, el colesterol se hizo cargo de los bolas, pero la “Federación de Choferes de La Paz“ aun existe, actualmente está a cargo de Julián, un descendiente de aquel joven Manza que cobardemente escapara de Sicilia. Los que lo conocen dicen que la inteligencia y carisma de Julián solo puede compararse con la de su antecesor; aunque él nació en La Paz aprendió de su padre todas las estrategias y costumbres de la isla italiana, prueba de eso es su más reciente idea para ganar más dinero en estos días de fiesta. El plan consiste en pedir un aguinaldo “voluntario” de 50 ctvs a todos los usuarios del transporte público, algo tan inocente, una demanda tan justa, que hasta podría parecer que los miembros de la federación se lo merecen; pobres lobos disfrazado con piel de cordero.

Afortunadamente para mí la próxima semana estaré en Sucre, y podré escapar del abusivo aguinaldo a la siciliana de los choferes paceños. Cosa que me alegra mucho ya que al haber trabajado la mayor parte de este año sin un contrato labor yo tampoco recibo aguinaldo.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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