El lago, el perro, Godard.

Rafael (Lausana)

Veo en youtube el adelanto del último film de Godard, ‘Adieu au langage’. A pesar  de su aspecto amateur y rudimentario y de que está originalmente realizado en sistema 3D,  el video me produce un efecto de extrañamiento.  En el caso de Godard, aunque ya difícilmente soporto sus nuevos largometrajes, soy particularmente fanático de sus ‘bandes-annonces’. Todo esto se debe al descubrimiento del hermoso avance de ‘Le mépris’: hace varios años en una entrevista, Almodóvar escogía este video dentro de sus cinco objetos favoritos de todo youtube.

Uno de los detalles que me fascina en el avance de ‘Adieu au Langage’ es la aparición de un perro al borde de un lago mientras se escucha la voz rítmica de una mujer que recita en off: ‘de niña, veía perros por todas partes’.

El lago en cuestión es el Lemán (lac léman). Mientras escribo en mi pequeña habitación, 300 metros y centenares de cuervos que se pasean a ras del suelo me separan de sus heladas aguas. El lago acompaña y signa la atmósfera espiritual de la ciudad: en otoño e invierno se acentúa su carácter glaciar, brumoso y hasta introspectivo: las voces humanas se vuelven susurrantes y elípticas.  Con la primavera y los primeros días de calor, el lago se vuelve luminoso, expansivo, familiar: la gente se embriaga en su reflejo.

Me doy cuenta que en Lausana me hace falta el contacto con los perros. En la ciudad se ven pocos, todos muy celosamente acompañados por sus dueños. Muchas veces me surgió el impulso de romper el hielo y de empezar a jugar con alguno pero soy demasiado consciente del particular sentido que tienen los suizos del espacio íntimo y de lo que significa su transgresión.

En el adelanto de Adieu au Langage, el perro parece extremadamente feliz al lado del lago. Leo que el perro es efectivamente de Godard y que se llama Roxy. Godard reside en Rolle, una comuna ubicada a 30 minutos de mi ciudad. En este momento no dejo de pensar en la inverosímil idea de robarle el perro a Godard o de tomarlo prestado por un día para hacerlo corretear cuervos y mojarse el borde de sus patas en las orillas del Lemán. Pero es tiempo de bruma y neblina y el lago apenas murmura palabras ininteligibles.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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Una respuesta a El lago, el perro, Godard.

  1. Daniela dijo:

    ¡Bienvenido, Rafael!

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