El palco del Bernabéu

Pablo (Madrid)

De las tres veces que he estado en alguno de los múltiples palcos del Santiago Bernabéu dos fueron por invitación y otra por trabajo. Como me dijo la última vez uno de los trabajadores fijos, los palcos del Bernabéu son los sitios donde más negocios se hacen de toda España, y la mayoría pertenecen a constructores. Nadie al que le guste el fútbol disfruta de verdad de un partido en un palco, porque los palcos no son para disfrutar del fútbol sino para decir que se ha visto el fútbol allí. No hay nada que no te aleje en esos sitios de la sensación de aislamiento del resto del mundo, casi hasta del partido. Tres de las paredes son acristaladas, por lo que además de no disfrutar del ruido de la hinchada y el ambiente del campo, puedes ver a tus vecinos tan aislados en su celda de comodidad como tú. Cuando el partido era aburrido pensaba que si sacaba un libro y me ponía a leer lo podría hacer perfectamente (la primera vez me pasé más tiempo hablando con la persona que me había invitado de cosas ajenas al fútbol que viendo el propio partido). Había perchero, calefacción, bellas azafatas, televisión para ver las repeticiones de las jugadas, aperitivos, alcohol, cena en el descanso y casi nada de ruido. Si el cristal frontal fuera una pantalla en la que hubiera visto un vídeo jamás me habría enterado. Aquello parecía más una recepción de lujo que un evento deportivo. Cada palco pertenecía a una empresa, que disponía de él como quisieran sus dueños, los descansos eran un desfile de empresarios del deporte, abogados y constructores, con sus hijos y sus socios y sus amantes, y todos eran madridistas porque había que ser de algo y aquello era la auténtica catedral de la parte norte de la ciudad.

La primera vez que lo pisé disfruté más que la segunda, pues la primera vez quería ver un partido en el palco y la segunda quería ver un partido, pero allí había más silencio que en muchos cines y mis compañeros de palco no estaban por la labor de levantarse por un gol, propio o ajeno. La tercera vez no había partido oficial y pude conocer los entresijos de los palcos gracias a los que de verdad saben lo que ocurre allí, los camareros y las azafatas. Da igual que uno sea madridista o no (en mi caso no), el palco del Bernabéu es un sitio que no hay que dejar de visitar al menos una vez si se tiene la oportunidad, se disfruta mucho la falsa sensación de poder, la burbuja y la comodidad durante un par de horas, y sobre todo se difruta después, cundo dices que has visto un partido en el palco. Sin embargo, como amante del fútbol no podría aguantar allí una temporada entera, ni siquiera iría con frecuencia si pudiera. Allí jamás escuché un solo grito que no fuera mío.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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