Tres reflexiones desde Bujumbura

Cempazúchitl (Washington DC, Bujumbura)

1. En una entrada anterior había comentado cómo se puede ver la costa de Congo desde Bujumbura a pesar de que el cielo esté nublado todo el tiempo. En este último viaje, coincidente con la temporada de sequías, el cielo era completamente azul pero Congo había desaparecido del horizonte. Ningún nativo parecía sorprendido por ello pero, obviamente, no tenían explicaciones, ni científicas ni de las otras, al respecto. Es la naturaleza extravagante de África, que nunca dejará de sorprenderme.

2. La amabilidad de los Burundeses es impresionante, al menos con los blancos. Cuando uno toma en cuenta que el país estuvo en guerra civil permanente durante los últimos 50 años, uno se sorprende aún mas. Se ha hablado y escrito mucho mucho sobre la delgada línea que divide a la civilización de la barbarie; Burundi parece sugerir que la frontera es porosa en ambas direcciones: también se puede ir de la barbarie a la civilización con relativa facilidad.

3. En fechas recientes, la clase política de Burundi reformó su código fiscal. Hasta el año pasado, los políticos y los funcionarios (civiles y militares) de primer nivel no pagan ni un franco burundés de impuestos; sus ingresos estaban exentos al 100%. Los hijos de puta todavía se sorprendían cuando los extranjeros les decían que lo normal, lo decente, es que en otros países los políticos pagan, aunque sea un poco. A insistencia del FMI, el Banco Mundial, la Unión Europea, las lesbianas suecas, y los pocos ciudadanos que tienen cierta independencia económica respecto al gobierno y no temen por su vida (deben ser menos de tres), un consultor les escribió una ley modelo para reformar la legislación: que los políticos paguen, que el número de brackets se reduzca, que la escasa clase media pague un poco más, y que el Estado recaude un poco más. El Parlamento, heroicamente, modificó la ley de forma tal que el Estado va a recaudar aún menos de lo que hacían con el marco legislativo anterior (la élite político-administrativa del país ahora va a contribuir, sacrificadamente y por la patria, con el 10% de sus ingresos). Nunca había visto tan de cerca un caso tan flagrante en el que la clase política de un país trate a sus gobernados como una puta barata. El concepto de “élite depredadora” no vive exclusivamente en las aulas.

 

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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Una respuesta a Tres reflexiones desde Bujumbura

  1. Aletz dijo:

    Ahora sí ya me quedó claro lo de las suecas…

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