Bujumbura II

Bujumbura (Cempazúchitl)

Hubo una diferencia muy importante entre la colonización llevada a cabo por los países católicos (España, Bélgica, Portugal) y la que hicieron los protestantes (Reino Unido, Holanda, Alemania): los católicos, empujados por el espíritu ecuménico, buscaban expandir la fe por todos los rincones del mundo; los protestantes, por el contrario, buscaban preservarla, mantenerla pura. Si las principales ciudades de California, Texas, y Nuevo México tienen hoy nombres católicos es porque los frailes católicos, principalmente los franciscanos, fueron a fundar misiones para evangelizar a los indios de Aridoamérica que, a diferencia de los habitantes de Mesoamérica, no tenían civilización.

Al oeste de Bujumbura está el Lago Tanganica. En los otros puntos cardinales hay colinas. En el punto más alto de una de las colinas ubicadas al Norte está un colegio que perteneció a los jesuitas y ahora es propiedad de un amigo o primo del presidente, como se acostumbra en estas latitudes. Con los belgas que llegaron a saquear el corazón de África llegaron también los jesuitas encargados de propagar la fe. A la fecha abundan los nombres católicos, incluso entre los ciudadanos de baja extracción. Una funcionaria pública se llama Inmaculada, un nombre que, al menos en México, dejó de usarse desde la generación de mis abuelos.

El catolicismo tiene, todavía, una amplia presencia en Burundi, pero quizá no dure mucho.  El presidente actual, que quizá no sabrá mucho de teología pero sí mucho de negocios, se hizo born again Christian cuando Bush Jr. se puso a regalar dólares para combatir el SIDA a los mandatarios africanos que dejaran entrar a las sectas protestantes a predicar. El dinero llegó y se gastó en pitos y flautas como siempre ocurre en África, pero los protestantes de extrema derecha se quedaron y una de las consecuencias imprevistas y nefastas es la creciente homofobia en el Este y el corazón de África.

La religión es uno más de los campos que la élite de Burundi (al igual que la de Rwanda) quieren quiere cambiar por completo y eliminar todo lo que huela a belga (o francés) para pasar a algo que los haga más parecido a Kenya y Tanzania, los casos de éxito en África. Si sus reformas administrativas son indicativas de algo, eventualmente lo lograrán.

Por el momento, el fervor de los ciudadanos del pueblo de Burundi (¿cómo se dice en español? ¿Burundenses? ¿Burundianos?) en esta Semana Santa me hizo reflexionar sobre el carácter del catolicismo.  El catolicismo tiene mucho appeal  entre los pueblos que sufren. La demagogia de un dios que sufre como nosotros y muere por nosotros es irresistible en lugares donde la gente se muere antes de los 55 por regla general, y en donde pasar de los 5 es, antes que todo, una hazaña. El enemigo perfecto del catolicismo es el progreso económico y material, que nos libera del sufrimiento hasta el punto en el que mucha gente no sabe qué es: son los que se sorprenden de que se muera la abuela o el perro…

Estos pensamientos no son nuevos. Nietzche ya los había descrito de una forma mucho más despectiva. Lo que Nietzche no vio, en parte porque la sífilis lo volvió loco, pero en parte también porque la burguesía europea del siglo XIX no reparaba en estas cosas, es que el catolicismo, y la religión en general, sirve como un bálsamo ante una realidad miserable.

Y para realidades miserables está la de Burundi: país devastado por 50 años de guerra étnica y civil, que sólo produce café y te, lo único que puede hacer es aumentar la burocracia a niveles insostenibles para que la gente tenga dinero. Pocas cosas parten tanto el corazón como ver a un empleado público africano poniendo alma, vida y corazón en un do-nothing job, como si la vida se le fuera en ello…

De vuelta a Burundi, hay que decir que, a pesar de que la gente se ha estado matando por tierras cultivables durante los últimos 50 años, el gobierno ahora tiene la fabulosa idea de potencializar su sector minero, actividad que requerirá y destruirá hectáreas de tierras cultivables…

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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3 respuestas a Bujumbura II

  1. Pingback: Luces en el agua | Siete Ciudades

  2. Aletz dijo:

    Burundés, asegún : http://gentilicios.org.es/gentilicio-de-burundi.php

    Por cierto, ¿quién fue el presidente gringo que inventó, junto con el líder de la CIA o DEA, una estrategia para mejorar la economía de Centroamérica y que se basaba únicamente en incular en ella el protestantismo?

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