París Pekín París Pekín París Pekín

 

Copio algunas anotaciones que hice en el cuaderno entre ayer y hoy :

 

Estoy en el avión, viajando hacia París. Disfruto del tiempo en los aviones, son como «tiempo sin tiempo » como los heterotopie de Foucault, lugares sin lugares.

Me acuerdo una frase de un cuento de Pablo Katchdajian, « si no fuera por el tiempo, todos seriamos iguales ».

 

Otra vez, de Pe a Pa, como dijo Luisa Futoransky, De Pekín a París. Algunas anotaciones antes de llegar.

El lunes tengo que entrevistar al escritor Frédéric Martel sobre su último libro Global Gay, que lleva como subtitulo « como la revolución gay cambia el mundo ». La tesis es interesante : Las reinvindicaciones de las minorias son siempre reinvindicaciones de los derechos humanos. La abolición de la esclavitud cambio al conjunto de la humanidad, no unicamente a los negros. De esa manera, las reinvindicaciones homosexuales, la formación de una comunidad gay global, nos mejora a todos.

El lunes por la tarde vamos a visitar algunes locales, porque estamos con la idea loca de hacer la « librería alba ».

En algunos minutos llegamos a Zurich, escala hacia París.

 

*

 

En París de nuevo me sorprende la sensualidad, la seducción. El contraste con Pekín es notable. También, veo muchos afiches de Meetic, Gleden etc. Lo que al principio me parece contradictorio con tanta seducción y después me parece que « hace sentido ».

 

*

Leyendo a Pablo Katchkadjian, asombrado ante su tranquilidad y transparencia, creo que entendí porque escribo mal : Escribo como si estuviera llegando tarde.

Los que suelen llegar tarde a sus citas me entenderán : Los quince minutos de tardanza parecen inundarlo todo y uno se pasa el día o la vida intentando recuperar esa tardanza. Como si todo estuviera ocurriendo demasiado rápido, porque la realidad nos lleva quince minutos de avance.

En fin, a quien le importa.

 

*

 

Los franceses siempre llevan la contra. Los chinos siempre dan la razón. Los dos mienten.

 

*

 

Nadie comprende a los chinos. Pero si hay algo que me molesta es el desprecio con el que se los suele tratar, aquí, en Buenos Aires o en China. Siempre me dicen : Que los chinos caminan ridiculamente, que los chinos te taladran la cabeza con su lengua chirriente, y así, eso me molesta de verdad.

Cuando los chinos despierten (parecen no haber terminado de abrir los ojos…) el mundo temblará…

 

*

La pregunta y la pregunta, vuelve : ¿Por qué carajos me fui a Pekín ? La pregunta me resulta más interesante que las respuestas que puedo darme por ahora.

*

Me voy a dar una vuelta por ahí, mi nuevo « descubrimiento » (todo el mundo la conoce) es Sophie Calle, voy a intentar conseguir algunos libros de ella ahora.

 

*

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en París, Pekín. Guarda el enlace permanente.

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