Bujumbura

Cempazúchitl (Washington, DC)

La última estación del año fue Bujumbura, pequeño pueblo en la orilla del Tanganica que funge como capital de Burundi.

Para llegar a Bujumbura tuve que salir de Togo, pasar por Addis, y hacer escala en Entebbe  y en Kigali. El viaje duró poco más de 24 horas. Kigali ha sido uno de los lugares más raros en los que he estado, no sé si por la falta de sueño, o por el momento del día en el que estuve en el aeropuerto (de 4 a 6 de la mañana más 2 horas sentado en el avión esperando a que se fuera la niebla), o porque efectivamente el lugar tiene una vibra rara.

Kigali es un poco como Barcelona: así como en Barcelona todos los señalamientos tienen el catalán en letras grandes, luego el inglés en letras un poco más pequeñas, y hasta abajo el español con letras que apenas se pueden leer, en Kigali el inglés ocupa el primer lugar, después el francés, y al final uno de los idiomas nativos (no me molesté en preguntar cómo se llama). Nadie en el aeropuerto quería hablar francés.

Lo  curioso es que, hasta el genocidio de 1994, Rwanda era el corazón de la francofonía en el centro de África. No obstante, tras el cuestionable papel que jugaron los franceses en ese episodio (observadores según los cronistas benévolos; cómplices, de acuerdo a otros), y como parte del proceso de reconciliación nacional, Rwanda ha hecho esfuerzos gigantescos por dejar atrás todo lo que tenga que ver con Francia y con Bélgica y ha buscado acercarse cada vez más al área de influencia anglosajona. Ayuda también el hecho de que los únicos dos países de África Subsahariana (excluyendo a Namibia, que está creciendo por la burbuja en el mercado de diamantes) que no se están cayendo a pedazos sean Kenya y Tanzania, las antiguas joyas de la Corona Británica en la región. Mis contrapartes en África del Oeste se refieren a Kenya como el Nueva York de África (así de jodida está la situación) y es ahí donde van a hacer sus compras para navidad y sus festividades paganas.

Sé que el desplazamiento gradual de Rwanda hacia la esfera de influencia británica no es una cuestión de un líder mesiánico o una llamarada de petate, sino una política de Estado, dentro de lo que la palabra “Estado” quiere decir en un continente donde todavía hay reyes tradicionales y se cree en el vudú. Cuando un país empieza a copiar cosas tan aburridas y tan elementales como la organización de la contabilidad gubernamental, o las políticas de recursos humanos al interior del gobierno, se puede asumir que el cambio es irreversible. Los rwandeses hace poco abrieron una revenue authority copiada del modelo anglosajón y poco a poco están adoptando la contabilidad y nomenclaturas presupuestarias de sus vecinos angloparlantes. Un burundés me dijo que su país (y Rwanda) tuvieron la mala suerte de quedar bajo control belga después de la Primera Guerra Mundial en lugar de haber sido absorbidos por el Imperio Británico. Puede ser: los belgas fueron el peor poder colonial de todos, y para muestra está ese hoyo olvidado de dios llamado “República Democrática” del Congo.

Todos los países tienen un pasado atroz. Algunos lo afrontan con valentía y serenidad (los alemanes), otros de disculpan todo el tiempo sin saber muy bien por qué (los españoles), y otros simplemente lo niegan (los turcos). Los rwandeses quieren olvidar. No deja de ser curioso, y en cierta forma triste, que el proceso de reconciliación nacional pase por dejar atrás la lengua del antiguo poder colonial para adoptar la de otro poder, que tampoco es la gran cosa en lo que se refiere a intervenciones expeditas en casos de crisis humanitarias. No me alcanza la vida ni me interesa entenderlo, pero me imagino que, en el contexto africano, es más fácil tapar las diferencias étnicas, lingüísticas,  de clases sociales, y de carácter económico, intentando cambiar de poder colonial que enfrentar la realidad de una manera civilizada y sin matar a 500,000 personas en 3 meses.

Cuando se arregló el conflicto en Rwanda, se pasó a Burundi. Ahí también, hutus y tutsis tuvieron enfrentamientos encarnizados. Una vez que se pusieron de acuerdo, los refugiados decidieron volver, y ahora la gente se mata por tierras… Burundi también quiere ser “rico” y “pacífico” como  sus vecinos angloparlantes y desde 2007 entró al East African Community.

En África del Oeste, que es de donde salían todos los barcos de esclavos, me cuesta trabajo distinguir a una persona de la otra: un negro es igual a otro negro, de la misma forma que, para el ojo no entrenado, como el mío, un chino es igual a un japonés. En Bujumbura sí pude distinguir dos fenotipos: por un lado, la clase alta, más negra y alta; por otro, la clase baja, con un tono de piel más tirándole al café y visiblemente más delgados.

Bujumbura es relativamente seguro, pero se desaconseja a los blancos viajar al interior. Como todavía es una ciudad pequeña, no huele mal como otros lugares en África y la comida es agradable (como siempre, en el hotel nada más). No hay nada qué ver o hacer. El lugar es extremadamente verde y caluroso y lo que vale la pena es el interior. Desde las orillas del Tanganica se alcanza a ver ese otro lugar masacrado por la guerra: la “República Democrática” del Congo.

Para el burundés promedio, el vino es un objeto de lujo disfrutable solamente en ocasiones como la Navidad, y exclusivamente en los años buenos. Nuestro chofer se llamaba Robert o Albert, creo. No tenía nada de memorable, pero antes de irnos, le regalamos una botella de vino tinto para que la disfrutara con su mamá y el resto de la familia. No me queda claro si hubiera preferido que le diéramos los dólares.

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Bujumbura, Washington. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s