Una pekinesa

Guille (Pekin)

Pensé que sería bueno hacer aquí pequeñas presentaciones de gente que vive aquí, sea de pasaje, sea pekineses.
Pekín es una ciudad con treinta millones de habitantes, donde el treinta por cierto pertenece a la clase media y en donde hay docientos mil millonarios.
Hoy quisiera presentarles a Lyn, la chica que atiende el laverap en la ciudad universitaria donde trabajo.
Ella trabaja desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, con una hora de pausa. Su salario es de 2.000 yuanes por mes.
Algo escandalizado, pregunto como hace, ya que alquiler del más pequeño departamento cuesta dos mil yuanes. « Alquilo una cama ».
Duerme en una pieza donde hay seis camas. Hay un baño compartido en el edificio y come cada día en el comedor universitario en donde el menu arranca con platos desde 5 yuanes.
Así es, creo yo, la pobreza de Pekín.
Una pobreza muy diferente a la latinoamericana por ejemplo.
En China hay un concepto « comer amargo » que significa resignación. Mucha gente vive así, simplemente, y mucho peor, sin decir nada, eso es « comer amargo ».

Me acuerdo la primera vez que escuché hablar del dinero, o de la pobreza, la impresión que me hizo. Fue en un almuerzo en mi casa. Nosotros eramos de clase media y mi padre estaba hablando de un empleado de mi abuelo y decia « ¿Cómo puede vivir con mil pesos por mes ? » Mi madre hizo silencio, y mi padre continuó : « Yo sé como hace : ¿Ves este vino ? Bueno, en vez de ser Santa Ana en botella, compra un Resero en Cajita. ¿Ves esta carne ? En vez de esto se come un bifecito. »
Y así fue suplantando cada objeto por otro más barato.
Me dio una impresión como de cuento fantástico en donde una fuerza invisible iba degradando todos los objetos.
Podríamos pensarlo al revés. Si fuera millonario en vez de este pullover de 30 euros tendría uno de 60, en vez de este pantalón tendría otro, y así.
¿Qué carajo es el dinero? Quizás esa es una primera definición : Una fuerza invisible. Una energia. Simbólico y duro, el dinero es un poco como el tiempo, un río.
Por eso en varias lenguas cuando alguien no tiene dinero se dice que esta « seco ».
Algo que me ha empezado a pasar -y no sé si es Pekín o la edad- es estar parado esperando para cruzar la calle y ver detenerse un auto gigantesco y lujoso y sentirme un poco humillado.
Según algunas culturas a mi edad yo tendría que tener algo así o empezar a tenerlo y verificar que estoy del lado de afuera del coche me humilla. Y se hace de noche en Pekín.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Pekín. Guarda el enlace permanente.

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