De regreso a Addis

Addis Abeba (Cempazúchitl)

Addis Abeba me quita, como fuera posible, la fe en un trabajo en el que creo cada vez menos. A medida que pasa el tiempo me convenzo más de que tecnócratas capacitados, con orgullo, y sentido de a dónde quieren llevar al país. Eso es, como todos sabemos, lo único que se necesita para progresar y subir escalones en la escalera del desarrollo. Que se cometen errores y abusos, eso nadie lo niega; pero también se cometen con otras alternativas. Como sucede en la mayoría de los países que vivieron el terror comunista, los etíopes están abrazando rápidamente la causa capitalista como vía al progreso. Y estoy seguro que tarde o temprano llegarán ahí y su población tendrá un nivel de vida decente.

Etiopía es un país que se está moviendo. Todavía tiene el encanto de tener burros y ovejas pastando al lado de un rascacielos en construcción: es la lucha entre el viejo y el nuevo orden. Todos sabemos cómo termina.

Hay dos cosas por las que mi nacionalidad no causa asombro entre los etíopes: la primera es el Chicharito Hernández, que ha hecho más por levantar la imagen internacional de México que el crecimiento del sector industrial en los últimos 4 años y las campañas de publicidad del gobierno de Felipe Calderón. La segunda es la Mexico Square. El chofer dice que se llama así porque está cerca de la Unión Africana y, como México apoyó la creación de dicho organismo en la ONU, se honró al país poniéndole su nombre al lugar. El empleado del hotel dice que se le puso así porque México, en algún momento, le dio asilo a Haile Selasse, el rey que resistió contra la invasión italiana en los 1930s y después se exilió en Reino Unido. Otra versión, esta no me acuerdo de quién, dice que se llama así porque a Selasse le gustó México en una visita.

Todas estas versiones, y me imagino que casi todas las que escucharé en mis visitas a Etiopía, son falsas, producto de la vergüenza que sienten los ciudadanos comunes de todo el mundo de admitir su ignorancia cuando se les pregunta algo.  Mexico Square se llama así porque México fue el único país que condenó la invasión italiana a Etiopía de 1935 en la Liga de las Naciones. El episodio es uno de los más gloriosos de nuestra política exterior y también uno de los más olvidados. Para reciprocar el detalle, México tuvo una Plaza Etiopía  durante mucho tiempo; después, la plaza fue derribada para poner una estación de metro que también se llamaba Etiopía y tenía al León de Judá como símbolo (todas las estaciones del metro de la Ciudad de México tienen un pictograma; la idea cuando se construyó el metro, en los años 60, cuando la mitad de la población era analfabeta,  era que todo mundo pudiera identificar dónde estaba. Fue una gran idea). Hace unos años, los senderistas y los polpotianos que gobiernan a la Ciudad de México decidieron cambiar el nombre de la estación Etiopía y ponerle “Plaza de la Transparencia.” Como todo régimen comunista, la idea es rendirle tributo a una idea de dientes para afuera : el gobierno de la Ciudad de México es de los más opacos a nivel nacional.

El personaje más interesante que conocí es una funcionaria que vivió en Cuba durante 11 años: de la escuela secundaria hasta la carrera profesional y unos años más. Al parecer, hay una gran colonia de ex-soldados cubanos en Etiopía, producto de la época en la que Fidel tenía recursos para entrenar soldados por todo África. También, al parecer, hay una colonia etíope en Cuba, aunque menos numerosa y con menos huella: los etíopes volvieron a su país cuando cayó la dictadura comunista en 1991. La funcionaria de la que hablo se quedó unos años más, en los que acaso fueron los años más difíciles para el régimen de Fidel. Su español era una mezcla curiosa entre el caribeño que se come las eses y el amhárico de sonidos ásperos. Aunque nuestra amiga dice ser feliz en Etiopía, extraña el baile y la informalidad de la isla: los etíopes, en su opinión, son huraños y serios (a mí también me parece: sólo beben whiskey).

Me fui contento de Etiopía.

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Addis Abeba, Washington. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a De regreso a Addis

  1. Aletz dijo:

    No sabía lo del metro Etiopia. Ya van dos amigos, uno de Zambia y otro de Malawi, que han ido a tomarle fotos a los leones. Uno de ellos, el de Zambia, había estado en la plaza de México en Etiopía, y pensó que la de aquí era en retribución.. Lo de la oposición a la invasión italiana es, en realidad, una página gloriosa…. Lo de la Transparencia es una mamada, una variante en política de la patética porra futbolera “sí se puede”, además, si ya tiene un nombre para qué chingado vas a ponerle otro… Sólo porque te he leído bastante tristón, te apoyo en eso de los tecnócratas, échele ganas!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s