Literatura

Guille (Paris)

Ayer escuché a un gran escritor repetir una opinión que ya había escuchado en otro, algunos días antes: «La literatura no es importante». «si un escritor dice una cosa, o hace algo, no se para el país, no pasa nada».Me quedé pensando, la idea hizo eco con reflexiones que venía teniendo ultimamente.
El otro escritor había dicho: «La literatura es una acitvidad muy minoritaria, casi nadie lee, y no sólo ahora, siempre ha sido asi, los grandes hombres de la historia se han pasado de la literatura».
Yo había sentido eso, pero al fin creo que no es cierto. La literatura es una actividad escencial; es importante como lo es la medicina o la física, aunque la mayoría de la gente solo vaya al médico de vez en cuando o no sepa quién es Saul Perlmutter.
No hay que confundir cantidad con importancia. En Argentina, la gente va mas frecuentemente a la cancha que al médico, pero eso no significa que el futbol sea más importante que la medicina. La gente ve más television que exposiciones, pero eso no significa que Tinelli sea más importante que Antonio Seguí.
La literatura es una actividad minoritaria, como todas las actividades, pero escencial. Abre puertas que sólo ella puede abrir.
Y además como dice Laiseca, este es un mundo de vasos comunicantes, y no sabemos como Philip Roth influye sobre un taxista o un ingeniero y viceversa.
Dicho esto, tengo que confesar que acabo de pasar tres días en el marché de la poèsie en París, y salí con la sensación de que los artistas son unos miserables. Recordé la frase de Fabián Casas:«Francamente un artista es alguien en el que no se puede confiar. Su arte está por encima de todo y el cambio radical de una sociedad debe venir por el genio colectivo y no por la recalcitrante individualidad de esta gente.»
Cada vez estoy más repelente a los poetas, los pintores, los novelistas, ¡los artistas conceptuales!…Cansado del snob-show, de la rapsodia bohemia, de Victor Ego y compañía… Como le dice Woody Allen a un poeta que esta preocupado porque está bloquado : « Perdona tengo cita en el mundo ».
Hay cosas más importantes que el ego del pobre poeta, por ejemplo el mundo….
Como editor y todo eso, en estos últimos años he tratado con muchos poetas, artistas, artantes de toda indole y me da ganas de decirles «¡Papanatas ! ¡vayan a trabajar ! »
Rechazo total número 2 : Los correrios del mundo literario. Tal no habla con tal o habla pero por detrás dice que si, no que…Tal no quiere que publiquen a tal.¡Papanatas, vayan a trabajar!
Odio sobretodo a la persona que se cree escritor y mira a los otros desde arriba, que nunca transpira fuera del gimnasio, que se cree parte de una alcurnia porteña, lo que es un oximorón.
Mao, el hombre de los cachetes atmosfericos, los habría enviado a trabajar al campo o los hubiera fusilado, lo que me parece una exageracion ; ya es suficientemente triste y trabajoso ver pasar el día buscando «el sentido de la vida»….
Odio número 2 o 3:La gente que almuerza con alguien» ¡Lo odio! Los amigos de tal o tal escritor, los que pasaron cerca de tal o tal artista, los que presumen de haber tomado un café con Micheal Cadorna…El show no debe continuar.
Seguramente el romantisismo, el rockanrolismo, etc, han puesto al artista en un lugar de loco, volado… Pero como dice Osvaldo Lamborghini : « Un escritor nunca habla de pavadas. Una de las tareas difíciles de llevar a cabo, es sacar al artista del lugar de boludo en que se lo ha colocado. » O se han colocado ellos solos. Los grandes artistas del siglo XX se han drogado con todo lo que pasaba cerca, se han alejado, y para colmo son millonarios y suicidados. Ningun artista tendria que ser tan millonario, aunque venda muchos discos. Han ocupado lugares que no les correspondían-los rokeros, semidioses, martires, etc, los escritores, opinadores, grandes genios…
Cuando un tipo va a la oficina y no trabaja, pensando que es Rimbaud, cuando se pasa todo el dia mirando una pared porque esta bloqueado…
Creo que lo que puede quedar como humilde moraleja, es tratar de escapar de todo eso, tomarse de cosas reales, el calor de un cuerpo amado, la amistad, y si a uno le gusta escribir, hacerlo tranquilo, todos los días o de vez en cuando, usar el arte para darle otra textura al tiempo.
Porqué se está haciendo tarde…

 

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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