La tele del metro

Pablo (Madrid)

La mayoría de estaciones del metro de Madrid tienen pantallas de televisión. De ellas, casi todas se sostienen en lo alto, alejadas de las manos amigas de lo ajeno. Incluso en algunas hay una pantalla gigante entre las vías, separando al tren de ida y al de vuelta. En esa televisión sólo se ve un canal, el Canal Metro, con una programación igual para toda la red de estaciones, que cambia unas dos o tres veces al día. La programación consiste principalmente en recordarnos que vivimos en la mejor ciudad del mundo de lo posible y de lo imposible.

En Canal Metro principalmente hay noticias, pequeñas piezas, algunas breves, sobre los acontecimientos más destacados de la ciudad y del país. Por lo general, los bloques de noticias empiezan por política general, luego por actos institucionales ligados a la agenda de la alcaldesa de la ciudad y la presidenta de la Comunidad Autónoma, a continuación suele haber información amplia sobre los eventos culturales que va a acoger la ciudad y por último alguna nota deportiva, el tiempo, publicidad, y a repetir el bucle hasta que haya nuevas piezas.

A mí personalmente no me agrada mucho que haya una televisión en el metro porque prefiero dedicar el tránsito a leer, hablar o escuchar música y a veces me distrae más de lo necesario, pero no es algo que me preocupe, enfade o irrite en exceso. Sin embargo, al observar las noticias detenidamente (algún día que voy sólo y aislado de libros y sonidos) tengo la impresión de que la ciudad de arriba no es la que se muestra en la ciudad de abajo. Las noticias negativas acerca del aumento de paro etc. se muestran de un modo aséptico y frío, sólo a base de cifras e información objetiva, lo cual es serio y riguroso pero contrasta enormemente con el enfoque de las noticias positivas, la mayoría que allí se ven, las de índole más ideológico, que son largas, tremendamente valorativas y que vienen rematadas con palabras de abuelas sonriendo y padres de familia diciendo expresiones simpáticas y frases hechas, y mira qué bien nos va a ir con esta nueva medida de la alcaldesa, que por supuesto no tiene nada negativo y encima tiene estilo.

Y allí parado ante la televisión, bajo la eterna luz artificial del sótano de la ciudad, entras en la burbuja de las imágenes y te da por pensar que qué bonita y maravillosa es la ciudad y sus arcoiris y qué mala fortuna tienes, pues siempre se te escapa todo eso, y te quedas mirando embobado las victorias del Real Madrid, y los actos oficiales esplendidos con sus autoridades y sus inamovibles peinados y el sol y la calle de la piruleta y piensas que mira qué bien. Pero entonces llega el tren, su ruido hace estallar la burbuja, entras y por inercia miras a la gente y sus caras, quizá alguien pida dinero, y vuelves a mirar las caras de la mayoría, avanzados aspirantes de morlocks (quizá en ese momento yo lo sea también). Entonces te maldices por haberte dejado el libro en casa.

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Madrid y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s