Cholultecas (4)

Aletz (Puebla)

Cinco a diez mil muertos, Cholula no pudo recuperarse, y se fue poblando a retazos. Un encaje de orgullosos tlaxcaltecas, un jirón de tepanecas, una borla de huejotzincas, dos mecates de mexicas. Llegaron a Cholula por costumbre: tantos peregrinajes, tantas coronaciones. Allí estaban además los templos y las pirámides para gritarles a los dioses. ¿A dónde se fueron desgraciados? ¿Por qué nos prueban de esta manera? ¿Nos les bastó la sangre de nuestros esclavos? Abajo, a pedradas y por órdenes del conquistador, con los dioses mudos y con Quetzalcoatl pelando los dientes de serpiente alada. Y arriba, en su lugar, la cruz y la Virgencita, la Patroncita, la Emperatriz, la Mamacita de usted.

Cortés, Bernal y de las Casas, ¿qué fue de ellos?

El primero conquistó Mesoamérica entera, su coco: los indios nómadas del norte. Nunca le plantaron una batalla de frente, y así, a carreras, en la sierra, imposible. Ninguno de los territorios que conquistó lleva su nombre, lo tiene solamente un golfo, al norte de México, donde los gringos jubilados comen langostas y los jóvenes ven ballenas.

Bernal se traspapeló entre los documentos del rey Burócrata, se quedó sin los privilegios que demandaba. Aunque su suerte tampoco fue tan adversa como él la retrata. Se caso con hija de conquistador, pudiente y de influencia en Guatemala. Tuvo varios hijos, hacienda “y abundancia de armas y caballos y criados, como muy buen caballero, y servidor de su Magestad.”

Bartolomé de la Casas sufrió el peor castigo que imponían los atenienses, después de la muerte: el exilio. Lo removieron a engaños de su obispado en Chiapas, y lo pasearon de audiencia en audiencia por toda España. Aliviaron la conciencia con sus palabras, redactaron nuevas leyes con sus argumentos, pero los españoles no lo dejaron regresar a la Nueva España, capaz de que les afectaba el negocio.

Malinche: léase a Octavio Paz.

Por último, María Ylamateuhtli. María aparece en el Códice de Cholula de 1586, que trata, sobre todo, de la repartición de tierras; a ella se refieren como la reina de Cholula. Por las fechas, imposible que fuera la anciana que habló con Malinche. Pero por qué no hablar de su hija o su nieta. No era común una reina en ciudades indias, los mexicas no tuvieron una sola, ni tlaxcaltecas, ni huejotzincas, ni purépechas. Nadie. Es probable que este reinado haya sido, pues, el pago a la traición.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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