Dos Embajadas

Cempazúchitl (Washington, DC)

La distribución geográfica de Washington está llena de simbolismos: el Capitolio, centro político del país, no marca solamente el límite de altura para los edificios que se construyen en la ciudad, sino que también es el punto neurálgico que divide a la ciudad en cuatro cuadrantes. La cuadrícula de la ciudad sería casi perfecta de no ser por las avenidas transversales, que sólo pueden adquirir nombres de estados de la Unión. La Avenida Pennsylvania conecta al propio Capitolio con la Casa Blanca en honor a Filadelfia, primera capital del país. También es la vía del desfile el día que los presidentes inician su mandato: prestan juramento en el jardín trasero del Capitolio y después se van a la Casa Blanca en limusina (Obama caminó un trayecto, desquiciando a todo su personal de seguridad). Un gran número de embajadas, así como los templos de las principales religiones cristianas y la mezquita y la sinagoga de la ciudad, están todos ubicados en diferentes sitios de la Avenida Massachusetts, en memoria del lugar que dio acogida a los primeros colonos. La residencia oficial del Embajador Británico está al lado de la Casa del Vicepresidente.

Dan Brown, el autor del Código da Vinci, sacó un libro en 2009 que juega con algunos de estos simbolismos e inventa otros para crear una trama basada en una conspiración masónica, y cosas así. No leí el libro (mi masoquismo me alcanzó sólo para leer el Codigo), pero me enteré porque todas las librerías de la ciudad lo tuvieron en estantes como por un año. Que alguien hable de Washington sin usar palabras como “ladrones”, “parásitos”, “traidores”, “burócratas”, y demás linduras, es algo que el residente blanco promedio de esta ciudad agradece. Por eso el libro de Brown fue best-seller en esta ciudad.

Durante la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, México y Canadá pasaron a formar parte de los simbolismos arquitectónicos de la ciudad. Como una muestra de buena voluntad y vecindad, la administración de George Bush Padre propuso que las embajadas de los dos vecinos se movieran a la Avenida Pennsylvania. A la fecha, las únicas dos embajadas ubicadas en Pennsylvania son la canadiense y la mexicana y creo que hay una ley que estipula que ninguna otra embajada se puede ubicar ahí. La intención de Bush era simbolizar el inicio de una unión norteamericana, evocando al Primer Congreso Continental, que representa, a ojos de los historiadores, el inicio político de la Unión Americana.

La familia Bush dice querer mucho a México y hay ciertas razones para creer que es cierto. Jeb está casado con una ciudadana mexicana; la Secretaria del Tesoro de George W. era Rosario Marín, una mexicana con doble nacionalidad que habla mejor español que inglés; (durante 2 años, los dólares estuvieron firmados por una mexicana). El chisme de alto nivel es que la comida favorita de Bush Padre es el chicharrón en salsa verde. Durante unos años, los Bush tuvieron una finca en Baja California.

Durante los años de Reagan, cuando se empezó a hablar de negociación comercial, el TLCAN comprendía sólo a Estados Unidos y a Canadá. No fue sino hasta que llegó Bush Padre a la presidencia que se incluyó a México. Se dice, con mucha razón, que el motivo por el que se incluyó a México fue por la presión de los dueños de las compañías automotrices para poder producir ahí a un menor costo (los bienes producidos en maquila ya entraban gratis desde inicios de los 80), cosa que le dio 15 años de oxígeno a las empresas estadounidenses automotrices. Pero decir que México entró al TLCAN gracias a las compañías automotrices es una simplificación: otros sectores del Partido Republicano, especialmente los productores agrícolas, siempre se opusieron a que se incluyera a México. El peso de Bush Padre como presidente fue lo que determinó que México formara parte del TLCAN.

Hasta ahí todo bien y el resto es historia: en 17 años ha habido cooperación trilateral, los mexicanos obtuvieron acceso libre al mercado más grande del mundo (algo que apenas empiezan a entender y sopesar, 17 años después) y han aprendido a lidiar con los estadounidenses en lugar de esconderse en su concha, como tradicionalmente se había hecho. Bush Padre dijo que los mexicanos y los estadounidenses “somous una familia” cuando firmó el tratado; Bush hijo prometió negociar con México la reforma migratoria más ambiciosa de la historia, pero se le olvidó cuando tumbaron las Torres Gemelas, y enloqueció, dejando que los neoconservadores controlaran al país.

Pero volvamos a lo primordial: las embajadas en Avenida Pennsylvania, simbolizando unión y amistad. No crea el lector que ambos edificios son contiguos, o están cercanos uno del otro. Nada de eso. La Embajada Canadiense está justo al lado del Capitolio; la mexicana, casi al final de la avenida y en un lugar que a muchos mexicanos les parece de pésimo gusto: en frente del FMI.

La razón por la que los mexicanos consideran esto un regalo de mal gusto es porque creen que los gringos pusieron ahí la embajada para que, cuando el país quiebre y tengan que venir a pedir dinero al FMI, sólo tengan que cruzar la calle.  Para ser totalmente sinceros, si esa fue la intención, salió muy bien: México quebró en 1994 y tuvo que pedirle dinero al FMI. Los funcionarios del gobierno mexicano sólo tuvieron que cruzar una calle para interactuar con sus contrapartes del Fondo, ahorrando así unos cuantos dólares en gasolina.

Para mí, esta anécdota representa lo que es el “nice American“: todo gringo que da un regalo con buena intención sin tomar en cuenta las sensibilidades de la persona que lo va a recibir. Me impresión es que el país está lleno de ellos.

Con estos bueyes hemos de arar…

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Washington. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Dos Embajadas

  1. sietecuidades dijo:

    A los hispanoamericanos nos ayudaría mucho entender los simbolismos de los gringos. No sólo porque es el imperio, también porque son muy interesantes! Muy bueno el texto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s