La llave de la ciudad

Pablo (Madrid)

Una de las primeras cosas de la ciudad que me contaron cuando llegué a Madrid, fue el misterio que envuelve a la llave de la ciudad. Cuenta la leyenda que todos los secretos de Madrid están guardados en una cámara secreta a la que sólo se puede acceder si se encuentra la llave que la abra, pues en ella queda inscrito el lugar exacto de su ubicación.
Muchos intrépidos han ido en busca de la llave, algunos han creído encontrarla, pero ninguno llegó siquiera a acercarse. Según la leyenda, la llave yace en un lugar a la vista de todos, pero que sólo aquel que pueda fijarse en ella la podrá poseer. Dicen también que, contrariamente a lo que la mayoría pensaría, no será una gran llave, ni de un material valioso, será un instrumento sencillo, lo suficiente como para abrir una cámara. No tendrá una forma espectacular ni será pesada, seguramente cabrá en un bolsillo y estará a la vista de todos, en un lugar público, a plena luz del día y de la noche.

Hace poco encontré una llave y me paré delante de ella. Se encontraba en una rama, y tenía forma de llave de automóvil. Pensé en la leyenda, pero esa no puede ser, me dije, las leyendas son más antiguas que los coches, pero las llaves de los coches no penden de las ramas. Pasé discretamente de la llave e imaginé que si alguien la había dejado allí sería por algo, incluso el dueño podría estar cerca y si la tocaba se lanzaría hacia mí. Creí que al día siguiente ya no estaría. Pero estaba. Y al siguiente. Y al siguiente. Y así toda la semana. Y varias después. En el mismo lugar por el que tengo que pasar cada día la llave mira las vidas ajenas pasar. Entonces pensé en la inscripción, desde luego algo había tallado sobre el plástico, no eran los símbolos típicos de las llaves de coche, pero tampoco se podía leer ninguna dirección. Mis conjeturas eran demasiado aventuradas y para la gente no debía de ser muy normal que alguien estuviera mirando una llave en una rama sin cogerla, así que, para evitar algo más que miradas de extrañeza nunca permanecí demasiado tiempo observándola. Tampoco la he cogido nunca, no puede ser la llave de la ciudad, pero siempre que paso dudo levemente. A día de hoy sigue ahí colgada, sin dueño aparente y sin noticias de que nadie haya abierto la cámara todavía. Ya veré qué hago.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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Una respuesta a La llave de la ciudad

  1. Aletz dijo:

    Tú eres nuestra llave a Madrid!!

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