Me mudo

Aletz (Puebla)

Mis padres se divorciaron cuando yo tenía cinco años, pero me enteré cuando cumplí los quince. Nos enteramos porque mi hermana, mi madre y yo nos mudamos de ciudad. Nos mudamos a la ciudad donde vivía mi padre. Mi hermana y yo creíamos que íbamos a vivir con él, pero cuando llegamos a Puebla, nos subimos al coche de mi padre, dimos tres vueltas al Centro, y entonces mi padre nos contó que estaba casado con otra mujer y que teníamos dos medias hermanas. De vuelta en lo que sería nuestra nueva casa, subimos al cuarto de mi madre a decirle que ya nos habían dicho. Yo me senté en la alfombra, mi hermana en la cama. Entonces mi hermana le preguntó a mi madre cuál era el nombre de mis dos medias hermanas.

“No sé, ni me importa,” gritó mi madre, y entendimos.

Una vez en Puebla, ni modo de regresarnos. Ahí estaba la casa, ahí estaban nuestras cajas, ahora se chingan. Compramos sillas y mesa, sacamos la tele y pusimos las camas, abrimos las cajas con nuestra ropa y empezamos a fingir alegría.

La casa que nos compró mi padre era enorme. Tenía una biblioteca, dos salas, dos cuartos para la servidumbre (inexistente), conectados por un puente de cemento, cuatro cuartos, el mío con chimenea. No llenamos ni una tercera parte de la casa con nuestras cosas. Esa fue nuestra perdición. A los dos días llegó una nueva inquilina. Con nosotros viviría, desde ahora, mi abuela paterna, la misma que salía cargándome en brazos en mis fotos de cuando yo tenía dos años.

“Abuelita, qué gusto. Tanto tiempo.”

Besos y abrazos, luego la abuelita se fue directo a la recámara principal, la de la tina y vestidor, puso llave y ya no la volvimos a ver, salvo cuando le gritaba a mi madre o mi madre le gritaba a ella, la una porque la otra había comprado muchas bolsas en el supermercado, y la otra porque la una no debía meterse donde no la llamaban, la una a la otra porque había abandonado a mi padre y la otra a la una porque esas eran cosas que no le incumbían. Jamás vi a mi madre tan roja.

De esa primera vez que llegué a Puebla pasaron ya dieciocho años, casi el mismo tiempo que pasó Edmond Dantès encerrado en el castillo de If, pagando una pena injusta. El joven Dantès entró a los diecinueve años a la cárcel, y de un romántico ignorante salió con cinco idiomas, varias lecturas y una sed de venganza que nutrió mil páginas de la mejor literatura y le cambió el nombre al Conde de Montecristo. Yo aprendí sólo tres idiomas, leí de manera desesperada y me reconcilié con mi familia. Madre, abuela, padre y hermanas medias y completas, los quiero a todos. Eso, para mí, amerita a lo menos un post. Ahora que me mudo de nuevo a esta ciudad, les dedicó pues este primero.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Montreal, Puebla. Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Me mudo

  1. malinchexpaz dijo:

    me encantó Alex! me conmovió, me reí y hasta casi lloré….nunca dejes de escribir así…saludos hasta Puebla…

  2. Recuerdo todo eso como si fuera ayer …te extraño mucho viejo amigo!
    Atte: Ricardo Ferreyra ( El Rickys )

  3. Anónimo dijo:

    excelente alejandro espero que tu regreso a puebla este lleno de exitos como este que comentas sobre la reconciliacion, te quiero amigo siempre te llevo presente un abrazo y feliz año 2012

  4. Aletz dijo:

    Muchas gracias por sus comentarios! Espero les guste y les anime seguir leyendo sobre su amigo en Puebla!

  5. Anónimo dijo:

    Ale! que gusto leer y ver que ya estas de regreso en Puebla, yo acabo de ir para las fiestas. A ver cuando te das una vuelta por NY. Un beso, Aidee.

  6. guille dijo:

    gran prost Ale, me emociono mucho, y muy bien escrito como siempre
    mucha suerte en tu nueva ciudad y espero que volvamos a vernos pronto

    Guille

  7. Aletz dijo:

    En Puebla tienen su casa!

  8. Ahí estaremos de visita pronto. Abrazos.

  9. Isra dijo:

    Creì que fui el unico que viviò con una abuela en casa. jeje. Mucha suerte en tus futuros proyectos y seguimos en contacto. Un saludo desde Montreal.

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