Siempre puedes escribir

Guille (Paris)

Hace mucho, más o menos dos semanas, que no subo ningún post. No podía organizarme los sábados, que es el día en que tengo que subir mi colaboración. Es que estoy escribiendo algo que quiero terminar a fines de diciembre o principios de enero. Me decía que para escribir un post necesitaba dos o tres horas libres y que esas horas debía dedicarlas al otro texto (y ahora me sorprende llamar texto al otro trabajo). Excusas raras porque utilizaba dos o tres horas en cualquier cosa.

De todas maneras ahora en media hora o quince minutos, voy a escribir algo. “Siempre puedes escribir” es una frase…No sé si la acabo de escribir o si la escribí hace mucho, la tomé del nombre de una canción “siempre puedes olvidar”, que tiene su versión inglesa “you can always say goodbye”.

Solo quince minutos, ¿Qué puede escribirse en quince minutos? Mucho, bastante, más de lo que se puede escribir en tres horas a lo mejor.

Es muy difícil no escribir. Claro que existen los autistas, otras patologías y otras personalidades, gente que no se expresa. Lo sé, pero no lo siento (por lo tanto creo que es falso). Siento que todos escriben.

Cuando era chico escribía y por vergüenza escondía bien mis cuadernos. Pensaba que todo el mundo hacia lo mismo. Creía que todos escribían a escondidas. A veces miraba a mi hermano, exitoso con las chicas y popular en el colegio y me preguntaba ¿Qué escribirá cuando esta solo? Iba a la ferretería de mi abuelo y me hacia la misma pregunta mirando a los albañiles, sus clientes.

La fantasía aun dura hasta hoy, siempre pienso que la gente escribe y estoy muy sorprendido cuando me prueban lo contrario.

Existe gente que no escribe. Es casi cierto un poco, bastante, pero no del todo: incluso el más refractario a los juegos literarios o retóricos, en algún momento mira su vida como si fuera a contarla o simplemente como si escribiera, porque escribe y al decir  escribe no digo la palabra literatura. Alguien podría refutar diciendo que hay analfabetos, y que ellos claramente no escriben por la sencilla razón de que no conocen el sistema necesario y que es imposible que escriban.  Sin embargo, insisto, en algún momento, algún día, escriben, no sé cómo, pero escriben.

Pasé de “siempre puedes escribir” a “todo el mundo escribe”, yendo de una verdad a otra.

Son las dos y cuarenta y uno, empecé este texto hace dos minutos más o menos. Quisiera que sea una modesta prueba de que siempre se puede escribir, incluso sin tiempo. A las cincuenta y cinco tengo que terminar y decir que he escrito algo para el blog, dos paginitas. Me separan catorce minutos de la hora en la que terminaré mi texto, para decir que escribí el texto en quince minutos.

Y nunca más tendré una excusa para faltar a mi cita blogera sabática. Porque es imposible que alguien no tenga quince minutos en su vida.

Y podrían ser menos, podrías ser dos minutos o un segundo, retrocediendo en el tiempo… ¿Qué puede escribirse en dos segundos? Lástima que no tengo un cronometro porque haría la prueba.

Creo que escribir es fácil, inevitable. Escribir bien es otra cosa, debería ser fácil también. Pero no siempre lo es. Creo que hacemos cosas para no escribir bien, alguien que se esconde de sí mismo, que no se atreve, que quiere encajar en un grupo determinado ¿Cómo va a escribir bien? No es fácil decir la verdad o mentir verdaderamente, eso sí, no es fácil porque somos bastante tontos y nos alejamos, no sé. Lo normal sería que seamos naturalmente genuinos y no que tengamos que luchar para poder mostrar nuestro propio deseo. Tema para desarrollar en otro post.

Ahora ya no estoy en el parque, estoy adentro en un café, debería restar a los quince minutos los dos o tres que me tomó entrar al bar y pedir un café, pero lo dejo así. Ahora tengo miedo que la hora llegue (son las y cuarenta y ocho) porque tengo ganas de seguir escribiendo. Puedo contar una historia, un cuento o un trazo, de algo que sucede en un bar como este. Por ejemplo dos personas están conversando en la barra, yo me acerco (puedo escribir que me acerco) y escucho su conversación.  Están hablando de mí. No puedo creerlo, son dos desconocidos, están hablando de cosas muy íntimas, vergonzosas, que nadie conoce seguramente, más que yo. Son dos hombres de aspecto nórdico, uno es alto y rubio y el otro petizo y rubio, por diez centímetros no son gemelos idénticos. Le toco la espalada a uno de los dos, se dan vuelta y me dicen:

-Justo estábamos hablando de vos. ¿Cómo va todo?

Me preguntan sobre mi madre, de quien conocen el nombre por supuesto, sobre mi hermano y mi hermana, sobre mi padre y su esposa. ¿Quiénes son estos dos seres que me conocen tan bien?

No sé, no podre saberlo hoy, porque son las y cincuenta y dos.

Tengo muchas ganas de empezar un blog, me detiene algo raro: No se qué nombre ponerle. Cuando tenga el nombre empezare y sé que m gustara mucho, podre escribir todos los días en ella, con ella (no sé si la palabra blog es masculina o femenina). Pero el nombre, de una manera natural no viene. Quizás podría llamarse “el nombre” el nombre punto com, el nombre como el nombre de la rosa. Estoy en un café que se llama La Rosa Bonoheur, un café en medio del parque.

Es muy lindo, me gustaría hablarles de los ventanales que dejan ver el parque, de la barra de madera con dibujos verdes, de las invitaciones interesantes (“sandria petillante” “apeRosa”) y de la gente que pasa un domingo feliz. Pero algo acaba de terminar, el tiempo de este texto. Han pasado quince minutos desde que escribí la primera frase. Sonó la campana y si pudieran verme a los ojos en este momento sabrían que no estoy triste.

Quince minutos, casi quince minutos; catorce y cincuenta y ocho, cincuenta y nueve. Cero. (Saludos, hasta el sábado que viene).

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en París. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Siempre puedes escribir

  1. Pablo dijo:

    Genial Guille! Muy bueno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s