La Guerra

Guille (Paris)

 

Después de casi dos meses de viaje por Argentina vuelvo a Paris. Me esperaba cualquier cosa, (no esperaba nada) pero nunca ver la ciudad destruida por una guerra.

La torre Eiffel ardía como una chimenea, con una llamarada bien vertical que dividía el cielo en dos, los dos lados iguales como si una parte de la ciudad se enfrentara a un espejo. Los parques ardían también, casi no había gente, solamente algunos, juntando restos.

Había estado desconectado, pero tendría que haberme enterado de la guerra.

Hacía años que se venía fraguando este combate. Yo lo había presentido (me doy cuenta ahora) en diversos comentarios en fiestas o en reuniones de trabajo: Los solteros odiaban a las parejas, y viceversa.

Y el odio se había estancado, reproducido en cámaras invisibles. Se había ramificado por todas partes, en el inconsciente colectivo.

Los primeros ejércitos organizados de solteros surgieron en los últimos días de julio de este año. Habían hecho una salida por face book, “sortie celibataires”, nadie pensaba en la guerra, todavía.  Pero empezaron a conversar; su primer propósito, por supuesto, era fliltear entre ellos, pero la charla los llevo a otros puertos: Cuanto odiaban a las parejas. ¡Las odiaban!

Odiaban a Amalia y André, que acababan de comprarse una departamentito de tres ambientes cerca de la Bastille, odiaban a Sandrine y Pierre que habían hecho un PACS  en marzo…

¡Tanto los odiaban!

Quizás allí habría terminado la discusión, si no hubieran bebido tanto y si no hubiera formado parte del grupo un peligroso loco (hay que desconfiar de las reuniones organizadas vía internet). Se hacía llamar Macarron15, como su nikname.

Fue él quien sugirió organizar contra los vecinos de Gabriele, una pareja de norteamericanos, “une petite blague.”

Ellos estaban de vacaciones en Aruba, cuando volvieron encontraron el departamento destrozado, las fotos quemadas, las ropas en la basura.

Uno de los dos dijo: Fue un soltero. Se organizaron entonces para contraatacar. Atraparon al repartidor de sushi, un soltero que conocían bien y le marcaron la piel con fuego.

Entonces se hicieron eco los medios de comunicación y una vez la guerra aparecida en la tele, cada uno debió ocupar su bando; los solteros la parte derecha de la ciudad, las parejas la izquierda. Comenzaron a construirse barricadas para dividir las dos ciudades. El bando de las parejas construyó el muro más alto, con ordenados ladrillos que pintaron de blanco.

Una tarde,  la turba celibataire había atravesado la pared. ¡Las hordas de Macarron15! Empezaron a quemar las calles y a saquear las casas. Las parejas estaban mejor organizadas, habían hecho una torre principal en el centro desde la que vigilaban y desde la que se largaron las primeras bombas, primero contra los invasores, después hacia el otro lado del muro.

Esa noche se desencadenó la primera batalla. Fue en el límite de las dos ciudades. Las parejas peleaban a dúo con cuchillos y algunas pocas armas de fuego y los solteros con animales salvajes que mantenían atados a cuerdas que brillaban en la noche y aceite hirviendo. El combate fue desigual y nadie ganó. Los avances y retrocesos de la batalla hicieron que se desplegara el fuego por las dos ciudades. La plaza de la bastilla comenzó a hervir y el monolito central salió volando como un cohete.

La guerra se sacudía por toda la ciudad y Paris latía de luces que se prendían y apagaban con el ritmo de un órgano vital.

Ahora la ciudad está casi vacía, ni siquiera el centro es menos silencioso y sombrío. Veo a unos hombres a lo lejos y me escondo detrás de un muro.

 

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en París. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a La Guerra

  1. Niko dijo:

    Che, la vuelta te da alas ! Genial el textito !

  2. Pablo dijo:

    Muy bueno! ¿Pero cómo no te enteraste de la guerra? Se oyó en todo el mundo!

  3. Pauline dijo:

    Genial….

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