El Siluetazo

Aletz (Montreal)

He ido a algunas protestas, en el 97 filmé la primera marcha del ejército zapatista al DF. Pero nunca había participado de manera activa en un movimiento ciudadano. Ahora en Montreal me uní a un grupo de mexicanos que se manifiestan en contra de la estrategia de la guerra contra el narco, diseñada y promovida por Felipe Calderón. No voy a explicar los motivos de mi ingreso, les contaré mejor una historia del movimiento.

Cada semana, un grupo de diez a doce personas nos reunimos para compartir planes, ideas y proyectos. Uno de estos planes, hace un mes, fue el de realizar una rueda de prensa para leerle una carta a Obama; en esta carta le pedíamos, a grandes rasgos, que bloqueara el flujo de armas de fuego de su frontera sur a México. La idea no era mala, lo que sí me sorprendió fue la premura con la que un miembro del grupo propuso congregar a los medios nacionales e internacionales con el fin de divulgar la carta.

“Ustedes dos contactan a los de Montreal, ustedes a los de Canadá, y yo me encargo de los de México. Podríamos hacerlo en una semana.”

Nadie abrió la boca, nadie se río y nadie estaba borracho, así que yo pensé, bueno, así es esto de los movimientos ciudadanos: alzar el teléfono, contactar con CNN y pedirles que en cuatro días traigan las cámaras. Para acompañar este magno evento, alguien en el grupo se le ocurrió la muy modesta idea de realizar un performance llamado el Siluetazo. Consistía el performance en dibujar siluetas, como las que deja la policía en lugar del muerto, en una calle de Montreal.

“Podemos incluirlo en la agenda,” dijo el del magno evento.

Y se cerró la minuta del día.

A la semana, se cumplió el plazo. Los grupos encargados de contactar a la prensa canadiense hicieron su trabajo, igual los de Montreal y los de México. Conseguimos un restaurante, bocinas y micrófonos con los cuales saludaríamos al mundo y amonestaríamos a Obama. Todo listo, salvo que el personaje de la magna idea nunca llegó y los medios tampoco. Nos quedamos los diez de siempre con un público de otros diez.

“¿Y ahora?”

“Pues hay que hablar de la situación en México.”

Karla, Pablo y Lily tomaron los micrófonos. Narraron lo sucedido en México dando algunos pormenores de la estrategia de la guerra, explicando los motivos de nuestro enojo y frustración. Apenas terminaron de hablar, un profesor de la Universidad de Montreal, con 30 y pico de libros publicados sobre historia de México, y veintitantas revoluciones encima, tomó el micrófono:

“Esto apenas empieza m’ijos.”

Alguien del público nos preguntó: ¿cómo? Y en caso de que no le hubiéramos entendido, volvió a preguntar: ¡¿cómo?! Una persona del grupo le respondió que de esta manera, otros le dijeron que de esta otra, un jovencito de origen salvadoreño sentenció, ¡con las armas!, y yo pensé, pues quién sabe, pero algo hay que hacer. Seguimos en la discusión hasta que nos acordamos del performance. Tomamos gises, colores, cámara de video, micrófono y salimos del restaurante. Para nuestra suerte, un festival de algo había cerrado la calle, así que pudimos movernos a nuestras anchas. Las madres diseñaron las siluetas de sus hijos, los amigos de sus amigos y las parejas se diseñaron el uno al otro.

“No te muevas, güey.”

“Estás muerta, má.”

“Pónganme una florecita, no sean culeys.”

Tirados en la calle, los brazos abiertos, las piernas torcidas, la mirada fija en el cielo. Israel y yo grabamos un video entre un sembradío de daños colaterales, adornado de flores y pintura. Cayó la noche, y la calle se iluminó de velas. El grupo de veinte del inicio, se había casi triplicado, a lo menos así lo vi yo.

Antes de regresar a casa, Lily, Deni y yo, paramos en un parque a comer nuestra cena. Estábamos contentos, satisfechos. El magno evento se había quedado en la imaginación de uno, la prensa se quedó en su casa y Obama se quedó sin escuchar su carta. Pero nosotros, el grupo de la Red, salimos a la calle a honrar de alguna manera a nuestros muertos.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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2 respuestas a El Siluetazo

  1. Ulf dijo:

    Cual es la alternativa al plan de Calderón, y cuales sugerencias tiene el PRI?

    Estas dos preguntas ya han indicado que no sé mucho de la política del interior del estado mexicano, por eso creo que tengo la libertad de poner otra. El problema de la frontera entre Estados Unidos y Mexico por gran parte no es una mal herencia de la geografía? Inmigrantes ilegales se mueven al norte y armas se mueven al sur; como se protege una frontera tan larga?

    Tengo dos ideas bastante elementares. Me parece que Estados Unidos y los países de Europa occidental tienen que mantener un discurso sobre la legalización de las drogas; la droga no es problema criminal pero problema de la salud pública. Desafortunadamente, en este momento con dificultades económicas enormes, no hay mucho espacio para debatir un cambio cultural con respecto a las drogas. Además, el estado mexicano necesita reformas de sus fuerzas de seguridad y del sistema judicial.

  2. Aletz dijo:

    Alternativas hay muchas Ulf, tú mismo mencionas una, quizá la mejor: tratar el problema de la droga como un problema de salud pública, en lugar de un problema criminal. Siendo realistas, esta opción, sin embargo, es la más lejana. Mucho dinero de por medio que quedaría estancado o podría perderse, y ahora, con la crisis financiera los mercados no quieren darse ese lujo. Otra opción, dentro de las belicosas, es la que maneja el mismo Estados Unidos. Para saber más de ella y su mala aplicación en México, te recomiendo este artículo

    http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=248547.

    Para resumirlo, mientras que en Estados Unidos se ataca rápido, de manera inteligetne y efectiva, en México se atacan todos contra todos y, al final, muchos “daños colaterales” y nadie va a la cárcel. Una buena imagen: Estados Unidos juega a meter la bola negra en el pool, mientras que México juega a ver si mete alguna.

    Acerca del PRI, ellos no van a hacer nada. Calderón empezó la guerra y el PRI se ha encargado de sabotearla (también el PRD -izquierda-, pero estos andan más bien en realidades paralelas). Los resultados no han podido ser mejores para el PRI. Este partido se perfila para arrasar en las próximas elecciones presidenciales, por lo que cambiar su estrategia saboteadora sería un error político. Lo importante, creo yo, es llevar el tema de la guerra al narco de una política de Partido a una política de Estado. Pero para eso habría que tener una sociedad más o menos informada. El próximo año, en las elecciones de presidente, veremos cuál es nuestra realidad. Pinta muy triste.

    La responsabilidad de Europa y Estados Unidos (América del Norte) es enorme. Pero en tanto los muertos no lleguen a sus fronteras, evaden el tema. Algo similiar sucede ahora con las hambrunas en Somalia, las fronteras en eso nos hacen mucho daño.

    Un abrazo!

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