Inundaciones y enamoramientos

Elisa (Ciudad de México)
La ciudad de México se inunda una vez más como cada año. Las lluvias llegan y la ciudad entra en caos. Mientras los habitantes exigen mayor infraestructura que prevenga las inundaciones, los políticos exigen al pueblo que dejen de tapar las coladeras con basura. Y en medio de discusiones y lamentaciones las aguas desplazadas exigen recuperar el espacio perdido. Y es que a todos se nos olvida que una tercera parte del Anillo Periférico de la ciudad y lugares clave como el aeropuerto están sobre lo que era el Lago de Texcoco o que partes de Chapultepec y Azcapotzalco son tierras bajas que estaban a la orilla del lago. Las inundaciones de la ciudad de México no son nuevas y se pueden rastrear hasta la fundación de la ciudad.
Se estima que a principios de 1300 se fundó Tenochtitlan en un islote sobre las aguas saladas del Lago de Texcoco. Para poder cultivar los mexicas desarrollaron las chinampas, parcelas hechas sobre el agua con estacas de ahuejote (Salix bonplandiana). Al enraizar en el fondo los árboles dan estructura y soporte a la chinampa, que a su vez está rellena de material orgánico del lago. Éste método permitió que en poco tiempo Tenochtitlán le robara al Lago de Texcoco un territorio equivalente a 10 veces su tamaño inicial, pero que también sufriera inundaciones durante las crecidas del lago. La primer gran obra para parar las aguas fue el dique de Nezahualcoyotl más o menos a mediados de 1400 y junto con otras obras similares se logró evitar las inundaciones de Tenochtitlan.
Pero las aguas volvieron con la fundación de la Nueva España. Los diques se tiraron y también se cerraron ríos y desagües del lago, la ciudad creció, robó más espació al lago y regresaron las inundaciones continuas. Desde entonces se han generado varias opciones para drenar el agua de la ciudad, algunas funcionaron parcialmente, otras fueron fracasos rotundos y hoy se construyen infraestructuras como el Túnel Emisor Oriente para desalojar 150 metros cúbicos de agua por segundo fuera de la ciudad.
Este año lo que más me ha impresionado de las inundaciones de la Ciudad de México, no son los intentos fallidos de detenerlas, ni las catástrofes que generan, si no que ponen de manifiesto que más de 20 millones de personas que viven y conviven con inundaciones, contaminación y tráfico desmedido siguen enamoradas de la ciudad y se niegan a dejar Tenochtitlan.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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Una respuesta a Inundaciones y enamoramientos

  1. Ezequiel dijo:

    Todos los años es el mismo problema y las autoridades no hacen nada realmente para solucionarlo, de las coladeras brota agua sucia que inunda muchas colonias y sólo escuchamos las mismas promesas por parte de las autoridades por eso tantpos ciudadanos se quejan de lo mismo en asociaciones de vecinos de la ciudad http://www.alguienteniaquedecirlo.mx/quienes-somos.php

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