La situación actual de la literatura

Harold (Bogotá)

Hace un par de años, con uno de mis amigos, reflexionamos de forma más o menos seria sobre la relación entre los fractales y la literatura. Un pasatiempo, en verdad, más que un estudio concienzudo. Las conclusiones, o mejor, las ideas que derivaron de esas charlas en medio de cervezas y vino de cajas son quizá demasiado aburridas como para detallarlas ahora, pero si de algo estoy seguro es de que una de las mayores certezas que encontramos en esos días es que la literatura es un juego que ofrece demasiadas posibilidades, que ese juego puede llevarse a cabo en diferentes niveles: desde el lenguaje, desde las ideas o desde las historias; desde los sentimientos o las sensaciones hasta los miedos y los odios. Y además, que la imaginación se encuentra incluso un escalón arriba de la maestría en el uso de las palabras. Todo buen escritor, todo buen lector, todo buen pensador sabe esto, parece redundante tener que decirlo, y sin embargo, parece que la época actual lo olvida incesantemente. Desde aquí veo cómo la imaginación y la experimentación van quedando relegadas en muchos de los escritores actuales, por lo menos en estas latitudes, y en su lugar una serie infinita de lugares comunes reciben el nombre de literatura. Es lo mismo que ocurre, creo yo, con el arte en general, hoy se le dice artista a cualquiera, y cualquier cosa viene a ser arte. Los músicos, los verdaderos músicos, saben muy bien a qué me refiero. El genio es algo que como decía Musil hoy puede otorgársele a un caballo de carreras, lo mismo que a un futbolista. Y bueno, para ser laxo, está bien si así es, si alguien se destaca muy por encima, si es lo suficientemente bueno, muy bien, pero todos sabemos el estado actual de las cosas. Repito, por lo menos por estos lados, se premia la mediocridad, la reiteración de formulas exitosas y de avatares degradados.

Y si pensamos de esta forma es porque aquella reflexión nos dejaba con la idea de que la literatura tenía que ir en contra de las leyes de un mundo acabado y total, precisamente porque había que buscar no en la totalidad sino en las fracturas, en los intersticios, entre las grietas de lo convencional y austero. Lo que creíamos entonces que era literatura fractal no correspondía cronológicamente a las nuevas producciones metaliterarias, sino que bien podían ser rastreadas a los orígenes mismos de la literatura, el acto de contar está reconstruido sobre la imaginación y la experimentación. Las Mil y una Noches se nos convirtió en una especie de corolario, en especial esa noche en que Scheherazade relata al rey la historia de las mil y una noches corriendo el riesgo de llegar a la noche en la que cuenta la historia de las mil y una noches y así hasta el infinito. Y qué decir del sueño dentro del sueño de Poe, de los laberintos Borgesianos, de los monstruos de la literatura romántica, de las majestuosas sagas nórdicas o de las exploraciones de Shakespeare. Todos, fruto de la imaginación y del entendimiento de que hay que darle la vuelta a las cosas, que hay que busca en el reverso de las cosas y en la paradoja del pensamiento, en que hay que hacerle frente al buen sentido y al sentido común.

No obstante, la verdadera paradoja, triste e inútil paradoja, es que los que se llaman y se ufanan a sí mismos como escritores olvidan esto, desechan descaradamente la imaginación y sólo construyen una literatura fácil y llena de… sí, lo que la gente quiere leer, lo que el gran público añora consumir. Y entonces en mi país, por ejemplo, pululan las novelas sobre el sicariato, el narcotráfico, las putas, los secuestros e innumerables etcéteras, y todas son iguales, desgraciadamente. Por supuesto hay trabajos muy buenos, innegable, pero me parece en muchos casos un desperdicio de posibilidades. Los narradores son cada vez más cronistas, y está bien, no digo que no pueda ser así, pero pienso que los escritores deberían usar la crónica como un medio, como un recurso y no como una finalidad en sí misma. Creo que es obvio a estas alturas que no comulgo mucho con el realismo en literatura, pero más allá de eso (aunque, por ejemplo, releo con gusto a Flaubert o Stendhal) es porque ese realismo que el público exige es insuficiente a la hora de lograr que la gente trascienda las palabras o las historias. Pero el asunto no es que el realismo sea un problema, si acaso obedece sólo a gustos literarios, lo que me parece grave a mí es que en esta época todo deba convertirse en un producto fácil y consumible, desechable y rentable. Sí algún día me decido a escribir una novela odiaría verla convertida en una telenovela, que es lo que parecen perseguir muchos escritores actuales. No sé qué pensarán Pérez Reverte o mis amigos españoles o qué pensarán los escritores colombianos que arman el guión de la teleserie antes de escribir la novela; a mí que me condenen al anonimato de una obra intrascendente y desconocida si quieren, si quieren no me alaben en el facebook, seguro no ganaremos, (porque sé que hay otros como yo que tratan de escribir pensando en la literatura y no en los medios de comunicación) un Tusquets o un Alfaguara, pero siempre es mejor no pensar en eso.

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Bogotá, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La situación actual de la literatura

  1. Dorian Gray dijo:

    Me gustaría escribir un apunte brillante sobre tu texto, pero Harold, cualquier cosa que escriba no lograra plasmar la admiración que siento por lo que escribes. Espero pronto tener en mis manos un libro con tu nombre como autor y darme el gusto de pagar por darme la oportunidad de tener entre mis tesoros una novela o un libro de cuentos de uno de los mejores escritores del momento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s