Adicciones en la ciudad

Elisa (Ciudad de México)
Hasta el día de hoy mis adicciones se han limitado a la nicotina
y la cafeína, afortunadamente no he tenido problemas con otro tipo de sustancias aunque las haya probado. Tengo amigos y familiares con adicciones al azúcar, alcohol, barbitúricos, anfetaminas y demás pero sólo hasta hace unas semanas me enteré del caso más extraño en materia de adicciones.
En mi visita a un jardín botánico que alberga una de las colecciones de cactáceas más grandes de México, me encontré con el técnico encargado de su cuidado, Ramón. El hombre, con los ojos desorbitados de coraje, aplicaba azufre con un pincel a varias plantas heridas, para evitar que se infectaran de alguna enfermedad. Todas las plantas de la colección habían sido mordidas por una pandilla de ardillas. La historia empezó meses antes con la desaparición de un peyote de la colección. Por la evidencia que dejaron los roedores: cacas, pelo y huellas en las macetas, Ramón dedujo que debido a la sequía y falta de alimento las ardillas entraron a la zona de la colección para ver si encontraban algo que comer. Por su pequeño tamaño y falta de espinas escogieron un peyote.


Después de unos días las ardillas volvieron por otro híkuri y a la siguiente semana por otro más. Cuando Ramón se dio cuenta aisló los peyotes y les dejó comida en un área lejos de las plantas. Las ardillas se comieron la comida, pero además mordieron todos los cactus de la colección. Cuando Ramón llegó al jardín y vio la devastación, también notó que sólo las especies que contienen alcaloides parecidos a los del peyote habían desaparecido. Al parecer las ardillas se volvieron adictas a los alcaloides, sufrieron de un síndrome de abstinencia y desesperadamente buscaron un sustituto.
Hace unos días hablé con Ramón, está desesperado, la adicción de las ardillas es una amenaza a la colección. No sabe qué hacer, ha pensado en matarlas, pero le parece una medida muy drástica, después de todo las ardillas tienen una enfermedad. Por ahora todas las plantas con alcaloides están resguardadas, pero no se pueden aislar todas las plantas y el ataque se puede repetir. Ramón confía en que las lluvias traigan abundancia de comida, las ardillas se desintoxiquen y olviden que algunas de las plantas del jardín los llevaron al inolvidable Wirikuta.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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Una respuesta a Adicciones en la ciudad

  1. Aletz dijo:

    Ya no más les falta creer en dios y luego dejar de creer para que esas ardillas se hagan posmodernas…

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