En Siberia sin Kate

Guille (Siberia)

Hoy no estoy en Paris, sino en « Fresquete » una pequeña ciudad de la Siberia Oriental. Vinimos para filmar un documental sobre las “falsas focas” para Canal Plus, yo participo en tanto que traductor, porque la mitad del equipo es español, la otra mitad francés.
Hace una semana que estoy acá y la verdad no puedo quejarme, el hotel es lindo y los compañeros simpáticos. Ahora estoy en el bar del hotel, esperando que las focas se despierten para salir a filmar.
Aquí al café te lo sirven congelado, como si fuera un helado de palito (se sostiene por la cuchara) y el desayuno incluye carne de ballena y “brochete de pingüino sordo”.
Lo de los pingüinos es algo que me sorprendió: resulta que existe una raza de pingüinos que no pueden oír y que son especialmente sabrosos (he podido comprobarlo).
Las falsas focas son un grupo de señoras del barrio 16 de París, que para protestar contra la matanza de este animal se disfrazaron y vinieron a vivir a Siberia, con tanto éxito que se incorporaron al paisaje y hasta han logrado acoplarse y engendrar de las verdaderas focas.
Claro que la operación ha dado curiosos mounstros; por ejemplo, ayer conversaba con una foca que se quejaba de que en Siberia es muy difícil conseguir Chanel numero 5. Ella era hija de una foca macho del sur y de la acaudalada activista Marielle De Camembert.
Cuando entrevistamos a Marielle, ella dijo que no descansaría hasta que los gobiernos del mundo tomaran medidas contra la matanza de focas, su idea es poner un criadero de focas en extinción en Paris y desde allí exportarlas a “los países que necesiten focas”.
Cuando le preguntamos sobre sus condiciones de vida, dijo que no respondería si no le dábamos un pescado. Por suerte la producción ya había deparado en esos detalles y de un balde sacaron un ejemplar plateado que le arrojaron, Marielle lo atrapó en el aire y continuó después de los aplausos: “Mi vida aquí es muy tranquila, estoy enamorada de “Carlos” (la foca del sur) vivimos en una cueva muy bonita” y con una de sus aletas de goma indicó la dirección de su morada.
La bajísima temperatura también tiene sus consecuencias sobre el equipo y sobre las falsas focas. Ayer estaba tomando un vaso de jugo de pulpo, cuando me di cuenta de que se me había congelado la sombra: Estaba bloqueada contra la pared, en la postura que yo había adoptado minutos antes. El dueño del bar me ayudó a descongelarla con un soplete, pero exageramos la nota y casi la prendemos fuego.
El primer día llovía, el segundo nevaba, y esta tarde ya están cayendo heladeras. Destrozan los techos y los caminos, es una lluvia peligrosísima. Aunque podría ser rentable si alguien se tomara el trabajo de recogerlas y venderlas en Europa.
Mi compañía mas contante es un salmón rozado con el que suelo jugar al ajedrez, se llama Teodoro. Le pido su opinión sobre las focas falsas: “son unas viejas pelotudas” me responde, con un gesto sobrador, poniendo el cigarrillo en un extremo de la boca.
Desde la gran explanada del norte, en las playas de hielo, se ve una isla que vale la pena estudiar.
Los lugareños la llaman y ella viene. Se sirven de sus frutos y la isla vuelve al medio del mar. Cada mañana trae el diario entre los dientes y mueve la cola (una larga palmera).
El documental avanza, ya tenemos filmado al menos unos treinta minutos de buena calidad y más de diez horas que irán a la basura.
Por la noche hacemos reunión de equipo para fijar algunos puntos. Como es una coproducción hay que tener en cuenta diferentes intereses. Los franceses están más interesados, en realidad, por el exotismo de estos paisajes vacios, por los planos horizontales de un blanco infinito, los españoles están hipnotizados por las focas francesas (la atracción es mutua).
Yo, por mi parte, me siento atraído por las costumbres locales. He investigado por mi cuenta la vida de los esquimales. A uno de ellos lo veo casi a diario (viene al bar del hotel a tomar café helado). Se llama Juan Carlos Iglú y se viste con un poncho de piel de ballena (huele terrible). Me sorprende lo poco enterado que está del mundo fuera del hielo. Piensa que París es una bebida alcoholizada y que Argentina es una sustancia para lavar la ropa (lo debe confundir con “lavandina”).
Juan Carlos tiene los ojos tan rasgados que cuando los cierra le sobran parpados, que le cubren la mitad de la mejilla.
La música local es una suerte de tango rítmico marcado por un tambor de hielo (los instrumentistas se destrozan las manos).
A esta altura ya pueden preguntarme por el título: No hay ninguna Kate. Lo tomé de una novela de ciencia ficción que se llama “En Puerto Marte sin Kate” me encanta. Ahora recuerdo otro título: “Hate Kate”, es una novela policial.
Y hablando de novelas policiales: Anoche asesinaron a una foca falsa. La estrangularon con su propio collar de perlas.
La encontraron en la puerta de su cueva, alguien se había llevado todas sus pertenencias (a excepción del collar asesino). ¿Quién había podido hacerlo? ¿Uno de sus novios españoles?
Los policías esquimales están por todas partes. Los inspectores se sirven de un pequeño círculo de hielo que hace de lupa, con la que pueden ver a una escala microscópica, toman las huellas dactilares con la lengua de un pescado.
Y de repente el veredicto cae en seco, como un milímetro de mármol:
-Fue “Gullielmo, el traductor”
La verdad, era lo que menos nos esperábamos…Y al mismo tiempo, como en las novelas policiales, cada pieza encaja perfectamente, como si esto no fuera la vida real, sino una historia construida por un ingenioso.
Era yo. Ahora recordaba mi abultada carrera en el crimen: Del otro lado del mundo, había pasado horas y horas en distintas prisiones horribles. Vine a Europa para escapar de la policía Argentina y ahora reincidía. La pieza de mi habitación estaba atestada con las pertenencias personales de la foca (La ahorqué cerca del rio, mirando la aurora boreal). Sabía que estaba perdido, antes de que pudiera hacer nada unas sogas de hielo me atenazaban las manos.
Me encerraron en una pequeña jaula, custodiados por dos policiales esquimales. En la jaula de enfrente hay una muñeca que ellos encerraron por el delito de “impostura” (le reprochan hacerse pasar por un ser humano real).
La cárcel es un punto en medio de la pampa congelada, casi fuera del mundo. Y entonces ocurrió lo peor que podía pasar.
El silencio se clonaba en unas montañas cercanas y desde ahí lo repartían por toda Siberia, exactamente igual, en grandes botellones de cristal de hielo. Pero la maquina entró en frenesí, sacudida por una ola de calor que venía de la nueva raza. Desde mi celda veía el clonador, inflándose, enloqueciéndose, se movía como si quisiera sacarse algo de encima. Las montañas salieron volando como gigantescos cohetes, dejando un espiral de nieve colgando del cielo. Hasta que la maquina del silencio explotó y…
Pude volver al hotel, la prisión se desarmó con el calor de la explosión, murieron todos los esquimales y todas las focas, las focas falsas, por su parte, fueron despojadas de sus disfraces por una fuerza invisible.
Con lo que filmamos hasta el momento, mas unas tomas libres que haremos de los paisajes, el documental está asegurado.
Volvemos el lunes a París, pero falta mucho, en los confines todo parece suceder antes de que pase el tiempo.

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en París. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a En Siberia sin Kate

  1. Drupy dijo:

    ¡Me gusta!

  2. Harold dijo:

    Muy bueno Guille. ¿Y el señor Kebab dónde andaba?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s