La semana que tomamos Sol (2ª parte)

Pablo (Madrid)

…Tras la primera concentración se convocaron manifestaciones todos los días a las ocho de la tarde, pero la Junta Electoral de la Comunidad de Madrid anunció que era ilegal por influir en el voto de los electores. A las ocho del miércoles los toldos aún no eran muy numerosos pero la organización interna era cada vez mayor. El apartado de comunicación y prensa, pieza clave en la difusión del movimiento, se había convertido en una carpa cerrada donde tres personas te atendían si querías información mientras varios informáticos y miembros de la organización trabajaban sin descanso dentro, organizando las acampadas y manifestaciones en el resto de España y lanzando las primeras convocatorias en las embajadas españolas en Europa.

En las bocas de metro de Sol la Policía revisaba mochilas y avisaba de que los antidisturbios no dudarían en entrar a disolver tanto la manifestación como la acampada. Un total de 500 rodearon la plaza, no había ni una sola de las calles de entrada que no tuviera un mínimo de dos coches con antidisturbios dentro. Dentro de la plaza una docena de estos se hacía bien visible.

Se acercaba la hora y la gente iba llegando, la plaza se llenaba poco a poco en un riego incesante de gente. A las ocho y cuarto la Policía no había hecho nada y más gente continuaba apareciendo. A las ocho y media no cabía un alma en la plaza, que estaba mucho más llena que el día anterior. Los cánticos seguían y se empezaron a formar las primeras asambleas con vocación pública y no sólo de organización interna. Al no entrar la Policía, y esto fue clave de nuevo, la bola de nieve, que ya había tomado impulso, se hizo imparable. A la mañana siguiente la concentración en Sol (que para entonces ya se había transformado en la Plaza SOLución) fue la foto de portada en el Washington Post, apareció en la CNN internacional y en la portada de la sección internacional de Le Monde. En twitter, donde el movimiento ya era imparable, tres grupos diferentes fueron Trending Topic mundial (#acampadasol #spanishrevolution y #15m).

Entonces empezó la construcción de una miniciudad de política participativa. El campamento creció rápidamente y se organizó en secciones de comunicación y prensa, legal, economía y finanzas, voluntariado, alimentación, enfermería, feminismo etc. así hasta 28 carpas separadas por caminos marcados para que la gente pasara de manera tranquila y organizada. Además había continuas asambleas de discusión política. Todo se hizo gracias a las donaciones voluntarias de la gente, sin que los acampados aceptaran en ningún momento dinero a cambio, ni siquiera por la comida y la bebida, que repartían gratis a todo el que fuera a la plaza. Sólo aceptaban mesas, sillas, altavoces, micrófonos o cualquier objeto que les pudiera servir. En las asambleas había portavoces pero todo el mundo podía hablar. Acabaron por poner una guardería, un huerto ecológico y la energía que les abastecía provenía de placas solares.

La plaza se llenó de carteles, internet bullía más que nunca, las acampadas se multiplicaban en España y en el mundo, hubo manifestaciones en Sydney, Nueva Delhi, Lima o Nueva York, y los políticos sólo daban palos de ciego. Ninguno adivinaba a quién podía perjudicar esto de cara a las elecciones, que es lo único de lo que se preocuparon, pues ninguno se puso a escuchar las reclamaciones de la plaza. Los medios empezaron a tomar en serio el movimiento aunque seguían con informaciones erróneas la mayoría y manipuladas sólo unos pocos. El jueves a las ocho era imposible entrar a Sol, que estaba tomada ya por lonas, pancartas, carteles y una masa de gente que caminaba entre ellos.

El viernes se empezaron a redactar los primeros manifiestos con las propuestas de las asambleas, y lo más importante, la Junta Electoral Central se reunió y volvió a declarar ilegal todo aquello, pues el sábado era jornada de reflexión antes del domingo electoral y eso, según ellos, podía afectar a la libertad de los ciudadanos en dicha jornada. Entonces sí que hubo orden de que la Policía entrara, pues todos los que estuviéramos allí íbamos a incurrir en un delito electoral. Aquella noche no sólo se llenó la plaza, sino que se llenaron también las calles que daban acceso a la misma. Cuando sonaron las campanadas que daban las doce de la noche, el gentío enmudeció y cuando terminaron, entramos en el sábado y las decenas de miles que estábamos allí nos convertimos en delincuentes, un grito ensordecedor tomó la plaza y volvieron los cánticos de `Lo llaman democracia y no lo es´ y `Que no, que no, que no nos representan´. Sol era una fiesta, de ahí no se movió nadie.

El sábado por la noche hubo batucada, las asambleas echaban humo, todo el mundo era bienvenido, todos querían pasar por Sol. El domingo hubo elecciones, pero no voy a hablar del resultado (esperado por otra parte) pues centrarse en eso es lo más secundario de lo que pasó en esta semana.

La gente salió a la calle, dejó de tener miedo y gritó que está cansada de que le roben, más allá del dinero, sus sueños y esperanzas. Y todo sin un solo incidente violento, esto lo escribo de nuevo por si no ha quedado claro, SIN UN SOLO INCIDENTE VIOLENTO.

Hoy la acampada aún continúa, igual de bien autogestionada (ellos se encargan también de la limpieza de la plaza) e igual de políticamente activa, pues ya están extendiendo las asambleas a los barrios de la ciudad. Nos saltamos dos veces unas leyes injustas sin que nadie más que nuestras ganas de cambio nos dirigieran. No sé en qué quedará todo esto, pero si las cosas siguen así estoy seguro de que en el futuro se repetirá con la fuerza de esta semana, o más. Nos han despertado y no nos vamos a volver a dormir.

El domingo 22 de mayo España se acostó con 5 millones de parados, 300.000 pequeñas y medianas empresas cerradas y viendo cómo….

Sí, pero ya no es lo mismo.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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4 respuestas a La semana que tomamos Sol (2ª parte)

  1. B dijo:

    Y cuando dentro de un tiempo nos pregunten dónde estabas el 15M podremos decir que sí, que yo estuve ahí.

  2. Aletz dijo:

    Gracias pro la crónica, Pablo!
    Los ciudadanos debemos exigir si queremos que las cosas cambien.

  3. Pingback: De Sol a Moma | Siete Ciudades

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