Un señor de París..

Guille (París)

Drawed Real nació en Camerún en 1904. Hijo de una fotógrafa húngara y un comerciante judío-español que trabajaba en toda África.
Desde la adolescencia Drawed se dedicó al dibujo y a la pintura, tomando nota gráfica de los numerosos viajes de sus padres.
Mas tarde (a partir de sus veinte años) emprendería viajes por su cuenta y ganaría su vida como pintor paisajista. Por esos años, comenzó su actividad de poeta, escribiendo los primeros limericks en español, dedicado a un público infantil. De su paso por París, quedaron los siguientes, que fueron parte del libro ilustrado por él mismo “otros limericks” publicado en Andalucia en 1965.

Un señor de París
tenía larga la nariz,
la usaba de bufanda
porque era caliente y blanda,
ese hombre raro de París.

Una rata de París,
amaba mucho el anís,
un día muy borracha
mató a su mamá con un hacha,
una rata-asesina de París.

Un viejo parisino
tenía el cuerpo muy fino,
lo usaban de escarbadientes
y tuvo muchos accidentes
pobre viejo parisino.

Un hombre de la Rue Bonaparte
leía mucho a Jean-Paul Sartre
un día se quedó ciego
y murío en su cama luego
aquel lector de la Rue Bonaparte

Un joven sastre de Algeria
fue confundido con Sartre en una feria
« Yo no soy un filosofo existencialista,
soy un sastre especialista »
dijo el joven sastre de Algeria.

Un cantante de París
a quien pidieron hacer un bis
fue atacado por un oso
y se escondió adentro de un pozo
ese miedoso cantante de París.

Un día el Papa de París
muy hambriento, comió una lombriz
y ella le mordió la garganta
mientras el Papa tomaba Fanta
y asi murió el Papa de París.

Un pescado del Sena
estaba enamorado de Lorena
la miraba cruzar el puente
ella se perdía entre la gente
sin pensar en el pobre pescado del Sena.

Una monja parisina
se tomó una aspirina
le dolía la cabeza
después de levantar una pesa
esa musculosa monja parisina.

Un día la Gioconda
se emborrachó en una fonda
perdió la llave del museo
y se fue a Siberia en un trineo
y murió de frío, la Gioconda.

Una gárgola de la iglesia
tuvo una terrible amnesia
mientras estaba en pleno vuelo
y así terminó en el suelo,
la peligrosa gárgola de la iglesia.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en París. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un señor de París..

  1. Aletz dijo:

    Los limerick están geniales!!
    Pero en lugar de la onda borgeana del inicio, hubiera estado mejor una explicación del limerick y Edward Lear.

  2. Guille dijo:

    Tenés razon Aletz..ya sé para la proxima..
    abrazos!

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