Reverso transparente

  Guille (Paris)

Me olvidé las llaves adentro del departamento. La puerta, que se abre desde el interior, por supuesto, está bloqueada.
Estoy sentado en un McDonald’s esperando a un amigo que tiene un doble de las llaves, pero son varias horas. Voy a escribir esto entonces para llenar el tiempo.
Me acuerdo de una prima que abría las hamburguesas y las rellenaba con papas fritas. No sé si lo seguirá haciendo, ya han pasado muchos años.
Creo que fue Borges quien dijo algo como “que lentas se van las horas, que rápido pasan los años.” Y es muy cierto, porque estas horas en el Mc Donalds están detenidas, pero “al mismo tiempo” no puedo dejar de constatar lo rápido que ha pasado todo. Hace cinco años que vivo en esta ciudad, me he ido, he vuelto, he vivido en otras ciudades, he conocido gente, he olvidado cosas, y todo eso ha pasado mucho más rápido que estas horas.
Y que raro sentir esta sosobra en el imperio de lo “fast” como “fast food”. Lo único rápido es la comida, la tarde es muy lenta.
Bueno, quería escribir un cuento, pero ya es demasiado tarde. “Ya he mostrado todos los hilos y ya no creerán en mis marionetas”. La frase me viene de una película muy lejana, no sé ni cuando la vi..Solamente me acuerdo del pelo muy rubio del chico y su camisa de jean.
Podría ser un cuento con marionetas, es un buen tema. A un hombre le crecen un día unos hilos en las manos, en los brazos, en los parpados, en los labios….¡No! Es una idea muy estúpida y obvia.
O podría escribir una carta para…Y ahí sí, el tiempo pasaría rápidamente. Pero lo único que tengo acá es una lapicera y unas fotocopias en cuyo reverso blanco escribo. No quedaría bien una carta escrita en una fotocopia de español..O quizás sí, entonces no sé porque no la escribo.
“En cuyo reverso blanco” que frase más rara, ¿Es un error gramatical? No sé. Suena rara. Podría escribirse algo con reverso blanco. Me gusta más reverso transparente, pero sería una ilusión óptica.
Si uno estaría enamorado de un holograma que al tocarlo desaparece…
A mí alrededor hablan español. La mesa de al lado, la mesa de atrás. Mejor dicho, la gente que está sentada allí, porque las mesas no hablan…Pero no sería extraño que lo hicieran: Están hechas de madera, y la madera viene de los árboles, entes con vida, y la vida siempre puede hablar en algún momento de la historia, así que sólo es cuestión de tiempo.
Imaginamos que la “evolución” es humanizarse. Por ejemplo que los arboles hablaran, que no estaría mal, pero quizás nosotros nos transformaremos en arboles y tampoco sería tan raro.
Finalmente los arboles hablan, en los extremos de sus nuevas cuerdas vocales bailan unas marionetas. Las miro moverse en el fondo de las bocas de los sauces, pero no digo nada.
Las mesas del Mc Donalds empiezan a hablar, se gritan entre ellas.
Y de repente me sorprendo pensando “¿Cuándo juega el Barça?” y me digo ¿Cuándo me transformé en un ser humano? ¿Cómo puedo ser tan normal? ¿Cuándo juega el Barça?”
Intento escuchar a las mujeres españolas. La hija de la más rubia se va a casar “en junio”.
¿Dónde?
¿Con quién?
Quizás son espías rusos y se disfrazan de españolas para despistar…Ahora encuentro la palabra que buscaba hace unos días para “derouter”, pero supongo que no es equivalente.
Al lado mío hay un fantasma. Sólo para matar el tiempo le pregunto que hace ahí. Se había muerto, de un ataque al corazón. Su espíritu salió como un holograma deformado y transparente. Y se quedó mirando. El cuerpo estaba inflado, verde. Despatarrado en el sillón, con la camisa abierta a punto de reventar. En unas horas llegaría su esposa. No podía dejar que lo encontrara así.
Entonces el espíritu agarró el cuerpo y lo llevó a una montaña. Lo escondió en una cueva. Estaba por irse cuando vio que un lobo mordisqueaba la mano. No, no podía abandonar su cuerpo así. A los dientes de un lobo negro.
Metió un dedo en el ojo del animal y cuando éste lo quiso lastimar sus mandíbulas chocaron y casi se quiebra los dientes. Nunca había mordido a un fantasma. No sabía cómo había que hacerlo.
El lobo volvía a atacar y el fantasma metió el puño adentro de la boca del animal. Le dio un golpe en el corazón. Cayo muerto al instante.
Entonces enterró su cuerpo en la cueva y el cuerpo del lobo al lado. Todo eso ocurrió “ayer por la noche.”
Las mesas no le creen. Yo sí.
¿Y saben qué? Ya son las seis. El tiempo pasa, después de todo, “el tiempo pasa todo el tiempo”, voy a buscar la llave.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en París. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Reverso transparente

  1. Silvi dijo:

    Excelente

  2. Hatzive dijo:

    ¡De lo mejor Guille!

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