Lord Adam Redpath

Aletz (Montreal)

Segundo de una familia de tres hermanos y una hermana, huérfano de madre y de padre, Lord Adam Redpath tuvo, a pesar de todo, una infancia feliz. Creció bajo los privilegios y comodidades de la clase comerciante y nobiliaria quebequense. Los Redpath podían presumir de una galería de retratos que remontaba hasta la época de Carlos II de Inglaterra, cuando el primer Redpath adquirió el título nobiliario tras una misión bastante truculenta que implicó el asesinato de un hijo bastardo —tuvo doce— del rey.

Adam Redpath estudió la carrera de leyes en la universidad de New Brunswick, pero su inclinación a las fiestas, animadas por los bailes de las indias iroquenses, provocó su deserción temprana, seguida de la invariable carrera en el ejército. El ataque a los cuarteles de Sepoy por una guarnición de rebeldes, motivó su expedita remisión a la India, a título de Oficial de batallón. Sus experiencias en el frente británico le inspiraron su primera gran novela, “Guerras de Sepoy”.

A su regreso a Montreal, le esperó la fama y el reconocimiento. Después de exprimir ambos durante casi diez años, decidió retirarse a sus dominios de Stanstead, de los que ya no volvió a salir en vida.  Redpath construyó una escuela en sus dominios, elaboró un proyecto de estudios y lo enseñó a los hijos de sus campesinos durante cinco años. A un paso de entregarse a la vida campirana, se retrajo de manera inesperada, y escribió durante seis años, en el sótano de su palacio, la obra fundadora de la literatura quebequense: Hielo y Mar. Esta saga narra la aventura de dos familias, los McCord y los Cartier, durante la rebelión del Bajo Canadá contra el Alto Canadá.

Aquellos seis años en los que puntual y laboriosamente Sonia Redpath transcribió los borradores de Hielo y Mar en un texto legible, fueron, según sus palabras, los más felices de su vida. Todavía lograría repetir esta misma experiencia con la novela Fabianne Joly, escrita en el lapso de dos años. Esta novela narra los amores extramaritales de una dama de la alta sociedad montrealense, y tuvo tal éxito, que en la burguesía anglófona el término joly se convirtió en sinónimo de tristeza y frustración.

Después de este rotundo éxito, a Lord Redpath la literatura le pareció poca cosa y decidió convertirse en un profeta. Quiso leer la Biblia en lengua original, y para ello le pidió al tutor de su hijo que le diera clases de griego y hebreo. Cuando las clases no funcionaron, lo obligó a que tradujera los pasajes más ambiguos y difíciles de la Biblia al antojo de su teoría, en lo cual, no se diferenció de los grandes teólogos.

En el año de 1910, Redpath escribió un tratado de quinientas páginas, en la que fundamentó de su doctrina; tuvo un último hijo, a pesar de que su religión prohibía el sexo; y murió, en una estación de trenes cercana a Stanstead.

Lord Redpath

ps. Aprovecho este espacio para anunciar la creación de una página que ha publicado y traducido del francés al español un buen número de escritores africanos subsaharianos. No sé ustedes, pero yo desconozco por completo esta literatura. Queda mucho que aprender y para eso: http://www.puertoparalelo.net/

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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