Microposts

Guille (París)

Ahora que las fiestas pasaron, la ciudad se llenó de arbolitos de navidad. La gente los tira en las esquinas y los camiones de la basura tardan uno o dos días en llevarlos. Vaciados de su contenido simbólico, retorcidos por el maltrato, ya sin decoración, son arboles clochard. Hace poco, al pasar cerca de uno de esos desarmados plumeros verdes, me pareció oír que me pedía una moneda.

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Las modas son algo incomprensible. O , para alguien un poco sínico, debe ser algo orquestado « por los de arriba » (nunca entenderé a esa gente que se queja interminablemente de una maldad abstracta que está supuestamente arriba). Ahora se ha puesto de moda, al menos aquí en París, entre los niños y adolescentes, unas pulseras de goma con formas de animales. Me parece muy raro, porque no es algo que yo supondría muy cool ni especialmente ingenioso. Y sin embargo, los chicos se las intercambian, las coleccionan. Maldito el día en que alguno de ellos piense que son una tontería.

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Me doy cuenta de que no estoy enamorado de Paris. Nunca lo estuve, nunca amé la ciudad en sí. Si me he quedado tanto tiempo es por la gente, y cuando digo la gente me refiero a amigos concretos o a los escritores que vienen. No estoy enamorado de la hermosura innegable de esta ciudad. Y sobre todo, rechazo como un órgano extranjero toda la mitología romántica de Paris y más aun la mitología romántica-literaria sobre Paris.

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Una vez me contaron que una estrategia urbanística muy utilizada es implantar en ciertos barrios desvalorizados…artistas. Les dan talleres y lugares para dormir (los artistas viven en cualquier lado..) y ellos pintan las paredes, tocan la guitarra en la esquina, se suicidan en las escaleras, componen canciones sobre la plaza y después…El barrio se hace chic. Se transforma en un lugar donde los artistas pobres no pueden tomarse un café pero lleno de mitología.
Casi siempre este proceso se hace de manera espontanea. En Montmartre vivieron muchos artistas antes de hacerse conocidos. Hoy un pintor con pocos medios no podría alquilarse una chambre en Montmartre.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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3 respuestas a Microposts

  1. Aletz dijo:

    Lo peor, mi estimado Guille, es que no querer a París se ha vuelto también un cliché de artista. No hay manera de escaparlo. Esa ciudad es un maelstrom que empezó en el siglo XIX!! Cómo salir???

  2. Nina dijo:

    Tal vez los clochards de Paris fueron alguna vez àrboles de navidad que se quedaron sin casa al terminar las fiestas…

  3. elisa dijo:

    En el D.F. Slim renta a artistas espacios en el centro, también quiere volverlo una zona chic y así en unos años todos los edificios que compró por dos centavos, lo vuelvan el ¡Hombre más rico del universo!

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