3 Tiempo de reflexionar

Aletz

Regresé a mi casa en metro. Conmigo iba Syd, el camarógrafo inglés. Le pregunté cómo había comprado su equipo, y me dijo que a crédito. Si su plan salía bien, con el trabajo de un año podría reembolsar el dinero al banco. En caso de no funcionar, vendería la cámara.

“¿Cuánto llevas ahorrado?”

“Apenas un tercio, y ya voy a mitad del año.”

Malas cuentas. Aún así, había trabajado pro-bono para nosotros. ¿Amor al arte, llenar el portafolio, un video más que subir al internet? ¿Por qué, para qué? Las doce personas que intervinieron en la grabación se preguntarían lo mismo en sus casas. Y entonces aparecería un Cone diminuto, al estilo del diablito de las caricaturas, para murmurarles en la oreja: “Porque es lo que te gusta hacer, porque te gusta presumir de lo que sabes, porque te viene valiendo madres el dinero.”

Un angelito les golpearía la otra oreja con un maletín de cuero negro: “No lo escuches, actuar por rebeldía es cosa de los ochenta, ahora los rebeldes somos nosotros, los que triunfamos en la vida porque nos atrevemos a cobrar nuestro dinero. Los que trabajan de gratis son ahora las masas.”

La mente de los doce colaboradores pro-bono dudaría, se inclinaría de un lado, del otro, royéndose las neuronas.

Desesperado, el Cone sacaría de la oreja del colaborador, su hoja de pago en el call-center. No hubiera querido llegar hasta ese extremo, pero el otro le estaba ganando la partida: “¿Crees que lo hago por dinero? ¿Crees que gasté más de lo que tenía rentando luces, buscando dos sets de grabación, convenciendo a actores, teniendo que pagarle a uno el salario de un día, por dinero?”

El angelito alzaría una ceja: “Le pagó el salario a un actor y a ti no. ¿Por qué habrá sido?”

El Cone agitando su hoja de pago, perdería los estribos: “Porque fue uno de los que más se esforzó, porque quería agradecerle a alguien de otra manera que no fuera sólo con palabras, porque siempre creyó en el proyecto.”

Y el angelito: “Porque quería sentirse uno de nosotros.”

¡Pum! Desaparecen en un estallido y quedan los doce colaboradores solos en su sala con sofá, sillas y tele que rescataron de la basura o compraron en un Oxfam.

Han terminado los cuatro días de grabación. Durante todo ese tiempo, tuvieron que despertarse a las ocho de la mañana y regresar a las siete de la noche a sus cuartos. Uno de ellos se estrelló en su coche camino al segundo set de grabación. La obligación de llegar a tiempo, cargando con todo el equipo, y desconocer que en Montreal la vuelta a la derecha en luz roja es posible bajo una sola excepción —que ya olvidó—, provocaron el siniestro. Pero ahora ya pasó todo. El tiempo de grabación ha terminado. Ahora es tiempo de tomarse una cerveza, y reflexionar en retrospectiva.

Adelante queda medio año y tres cuartas partes que pagar de la deuda. Adelante queda el trabajo de call-center. Adelante queda el desempleo financiado por una novia, unos padres, unos hermanos mayores que empiezan a cansarse. Adelante queda el crédito.

Mejor pensar en el pasado. Mejor pensar en el video que cada uno ayudó a realizar.

 

Si el Cone, hace un nuevo truco de magia, como ya nos tiene acostumbrados, podremos ver en un futuro no muy lejano el video terminado aquí. Mientras tanto, una canción para todos los trabajadores pro-bonus:

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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4 respuestas a 3 Tiempo de reflexionar

  1. Harold dijo:

    ¡Un angelito con maletín de cuero negro! Jaja, muy bueno Aletz, Blake y yo estamos de acuerdo.

  2. sietecuidades dijo:

    Ya no los hacen como antes! Hablas de William Blake?? Vaya que han demejorado los ángeles desde entonces.
    Enhorabuena Harold!

  3. Aletz dijo:

    Yiao yiao ayia ayo ohuaya (náhuatl)
    Sólo tenemos en préstamo los hermosos cantos…

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