Casi un incidente

Harold

A veces esa sensación de que todo lo que estamos viviendo es algo que ya ha pasado, de que el día entero no es sino una colección de instantáneas que vimos un día y que luego nuestra memoria ha pasado por alto, es menos terrible que la sensación de encontrar entre esas instantáneas momentos que no le pertenecen a uno. Hace algún tiempo, durante todo el día, tuve la sensación inequívoca de déjà vu, pensaba: “esto ya lo he dicho” o “siento que ya había estado en esta situación, pensando en que ya había estado en esta situación”. Y cuando creía que todo el día era la afirmación de ese terrible retorno, sucedió algo que sentía que ocurría por primera vez. El problema es que en realidad no llegó a ocurrir y ese “casi” dejó como consecuencia la reflexión que intento dilucidar y que trato de explicar en estas pocas frases. A lo mejor no logro explicar nada y todo lo que aquí pongo sea una mera confusión de sensaciones mal dispuestas en mi entendimiento de la vida sensible.

Aquel día estuve a un segundo de ser arrollado por un motociclista. Pero en lugar de eso el arrollado fue un tipo que se encontraba a menos de un metro de mí. Todo pasó previsiblemente muy a prisa y en ese brevísimo instante de los hechos lo único que se me ocurrió fue que debí ser yo el arrollado. No me mal interpreten, no es que yo hubiera querido estar en el lugar del otro y haber terminado en el pavimento con la pierna y el brazo fracturados o en una suerte más adversa; tampoco mi reflexión es sobre lo cercana que puede estar la fatalidad y lo ajenos que a veces nos pensamos de eventos nefastos. Mi reflexión es si se quiere más baladí. Mi reflexión es sobre el hacer, sobre el actuar en el mundo. Lo que ha determinado este nuevo ejercicio de escritura no es el accidente sino el hecho de que en realidad no haya pasado, es decir, que no me haya pasado a mí. El segundo después del accidente era para mí como una fotografía en un periódico, veía la escena pero yo no estaba en ella. De haber sido yo el arrollado seguro hubiera sido diferente, pero lo que quiero decir es que yo no hice nada, no sabía qué hacer, ni siquiera sabía si quería hacer algo. Lo único que hice fue dar dos pasos atrás para volver a la acera y sentirme seguro para reflexionar, para pensar que hacer, pero no para hacer algo en verdad. Me preguntaba insistentemente qué debería hacer, qué podía hacer, qué hace la gente cuando algo así pasa, de seguro no se ponen a reflexionar sobre eso, pero yo sí lo hacía e incluso reflexionaba sobre la legitimidad de mi reflexión; todo se volvía una metareflexión y el accidente para mí era un problema de orden epistemológico. Los demás si parecían hacer algo o al menos mostraban una firme intención de hacer algo, la mujer que iba unos pasos atrás de mí, por ejemplo, acertó a gritar en el momento del accidente ¡cuidado! Y luego se repetía “no puede ser, no puede ser”. Después, sacó su celular, no sé bien para qué pues no le vi hablar con nadie, tal vez pensó en marcar al 911 pero luego recordó que eso no funciona por aquí. Algún otro se acercó a recoger al tipo de la moto, que estaba más asustado que el atropellado. Debo confesar que sentí algo de compasión al ver que era un repartidor de comida aún trabajando. También había una buena cantidad de curiosos que se juntaban entre sí para hablar de lo terrible del suceso “que alguien llame una ambulancia” parecían querer decir, pero tampoco lo dijeron. Luego pasó un policía, también en moto, que siguió de largo como si supiese que era exactamente eso lo que tenía que hacer. Y allí estaba yo pensando en todo esto, imaginándome lo que haría y lo que pasaría de hacer esto y no aquello. Finalmente el hecho no fue tan grave como para reprocharme por mi falta de acción, o mejor, por mi abstracción (sustracción) del hecho concreto. Igual, no puedo no pensar en lo absurdo de mi inacción que no me dio ni para retirarme de allí satisfecho por no haber sido yo el arrollado, sino que por el contrario salí preocupado no sé por qué a escribir sobre una sensación que en verdad no he logrado plantear de forma acertada. Porque el problema no es siquiera que no haya actuado en consecuencia con lo que puede ser lo correcto en una situación de este tipo como tratar de ayudar a los implicados o qué sé yo; el problema es que no sé cómo debe ser mi actuar en el mundo y cuando me pongo a pensar en ello más me alejo de ese deber ser. Está bien que muchos admitamos que no somos precisamente lo que por ahí se conoce como hombres de acción, pero lo que en ocasiones me sucede resulta risible y absurdo como lo fue el último pensamiento que tuve antes de alejarme del lugar del accidente: “seguramente hay alguien en este momento que maldice al desgraciado motociclista por la tardanza de su pollo broaster”

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Bogotá, Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Casi un incidente

  1. La redacción no es clara.

  2. Anónimo dijo:

    Por el contrario, es muy clara!
    grande Harold!

  3. Anónimo dijo:

    Me alegra mucho saber, que tengo un compatriota que no solo sabe escribir muy bien, que al menos en mi me hizo vivir el momento que casi puedo escuchar a las personas hablar sobre el incidente y hasta puedo sentir el aroma del pollo. Muy bien Harold.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s