Luz Elenita Vázquez

Dicimebre 18 de 2010

Leí en la pantalla del pc de mi director de tesis, durante la última jornada de asesoría que duro casi tres maratónicas horas, ayudemos a Luz Elenita Vázquez (uso cualquier nombre, para referirme a una mujer que no debe tener más de 40 años ni menos de 30) quien ha perdido en el desastre del barrio la Gabriela en el municipio de Bello, a 10 de sus familiares. No me tarde más de un segundo en decirle a Manuel: si yo fuera Elenita, me volvería, alcohólica, drogadicta y puta. M. apenas se rio, y con su entonación que inicia cada frase de manera trascendental y termina en una muy corta carcajada, responde: si, uno tiene derecho a volverse cualquier cosa. Yo no supe bien, si M. pensaba que uno siempre tenía derecho a volverse a cualquier cosa, o solo a causa de un profundo dolor. No quise preguntar, necesitaba aprovechar el encuentro para avanzar en mi tesis.

Hoy van 15 días desde que el alud en Bello cedió una tarde de domingo, llevándose por delante 50 casas con las 100 personas que allí estaban. En los patios de una de las casas los niños de la cuadra estaban de fiesta.

La Gabriela no se diferencia mucho de los barrios, de la ladera al norte de Medellín en el límite con Bello, colgados de las montañas de este paradójico valle, donde cada cierto tiempo la tierra estornuda, decía así un amigo que creció en uno de esos barrios, pasando por ventanilla la cruel cuenta de cobro.

En estos momentos nos persiguen las frases de MMM, la abogada Bogotana de las tres Ms, que por su fantástica altanería contra algunas de las políticas públicas sobre la posesión y aprovechamiento de tierras en Colombia, nos decía 6 meses atrás: cuando va a llegar el día que Medellín no tolere más que gran parte de su población viva colgada de una montaña que tarde o temprano va a ceder?

Estamos a 4 días de celebrar la noche de navidad, yo preparo maletas y empaco regalos para encontrarme pronto con mi hija, quien desde hace un par de días está con abuelos y primos pasando las vacaciones en una finca en el Carmen de Viboral, un pueblo donde sus campos son un infinito cultivo de flores en multicolor, las hortensias y los novios son mis preferidas; y como dejar de pensar en Elenita, que ni siquiera tiene 10 tumbas donde llevar flores.

LB

Anuncios

Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
Esta entrada fue publicada en Medellín. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s