Turistas

Todo el mundo dice que vivir en Londres estaría bien, pero que con plata, si no no. La verdad es que prácticamente en cualquier lugar del mundo, incluida Londres, estaría uno mejor con más plata. Sin embargo, yo creo que esos presupuestos imposibles se le ocurren a la gente a partir de su experiencia como visitantes. Y en eso esta ciudad es bastante despiadada: exprime al turista pero es muy amable con sus habitantes. Aun así los turistas vienen por montones e inundan el centro de la ciudad. Van desde la catedral de St. Paul hasta la Tate Modern y de ahí a Covent Garden y Soho, que son barrios muy lindos, con muchas tiendas, teatros y cosas para ver. Sólo tienen un problema, están llenos de turistas y claro, todo sale al doble. Los turistas crean inflación porque no saben cuánto deberían costar las cosas, están más preocupados (o deberían estarlo) porque no los pise un bus de dos pisos que circula por la izquierda, cuando necesitan algo lo necesitan ya y no tienen ni idea dónde lo pueden conseguir más barato (a veces en la esquina siguiente). Supongo que nos pasa un poco a todos cuando somos turistas y pues para algunos lugareños avivatos se vuelve uno una presa muy fácil. Yo tengo que confesar que he llegado a pagar €2,50 por un cafecito en Roma, cuando debería haber pagado algo así como €1. Todo por sentarme y pedir un café sin preguntar el precio primero. Y claro, los romanos son especialistas en tumbar turistas con esa técnica. Aquí en Londres los precios no son más altos si uno tiene cara de turista, son caros para todo el mundo si uno está en una zona de turistas. No es un engaño realmente, el precio está ahí y si uno lo quiere pagar es libre de hacer la compra con esas condiciones.

El centro tiene en realidad una combinación impresionante de sitios turísticos que han aparecido por siglos en las guías de esta ciudad: Trafalgar Square con la National Gallery, la National Portrait Gallery y la columna del Almirante Nelson, quien se hizo famoso por ganarle la batalla de Trafalgar en 1805 a la Armada Española y los ejércitos Napoleónicos; la doradísima torre del Big Ben con el doradísimo edificio Parlamento al lado, los dos también del siglo XIX, hechos en pleno apogeo del imperio Británico; Buckingham Palace con los chicos de sombrero peludo negro que cuidan a la reina y que no sonríen por más que los turistas se tomen fotos con ellos. Podríamos seguir con una lista interminable de sitios históricos y turísticos que atraen millones de personas al año. A juzgar por la cantidad de bolsas con compras que cargan nadie diría que estamos en tiempo de crisis ni que las economías de Grecia, Irlanda, España y Portugal están a punto de colapsar y llevarse consigo todo el Euro proyecto. Los turistas ahí siguen comprando souvenirs  a precios exorbitantes, figuritas con la forma del Big Ben, cabinas de teléfono o buses de doble piso.

Afuera del centro turístico la ciudad es otra. Lo que más me gusta son las cosas que se pueden hacer con poco dinero. Hay parques en cada barrio, bibliotecas, centros culturales, casi siempre hay festivales y eventos baratísimos y claro, lo mejor es moverse en bicicleta en vez de usar el transporte público que está cada vez más lento, lleno y caro. Hace poco pusieron estaciones de bicicleta por toda la ciudad, como en Paris y Barcelona, para que la gente alquile una bici y se vaya por ahí a recorrer. El detalle es que sólo está disponible para gente que se inscriba con anticipación y tenga una dirección en el Reino Unido. Es decir, no es para los turistas y la verdad es que con la trama complicada que tiene esta ciudad no sé si sería lo más recomendable. Es un verdadero laberinto que marca una diferencia enorme entre los lugareños que saben cómo no perderse y los recién llegados que ni con mapa logran llegar a un lugar sin dar vueltas de más. Yo estoy a mitad de camino si soy honesta, hay recorridos que ya reconozco con habilidad felina, pero aún así me pierdo y tengo que volver a sacar el mapa con el que ando siempre. No, nunca había vivido en una ciudad en la que después de casi dos años hubiera que seguir cargando mapa. Es como si se empeñara en recordarme que a pesar de mis esfuerzos por apropiármela, yo soy una recién llegada para una ciudad que lleva aquí desde el año 43 AC.

 

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Acerca de Laura R Isaza

Vivo y estudio en Inglaterra hace tres años y antes en Mexico, Nueva York y Medellín. Soy historiadora del arte y actualmente hago un doctorado en la Universidad de Leeds sobre cine latinoamericano y festivales de cine. Investigo cómo las películas terminan circulando en mercados internacionales y el papel de los festivales en todo el proceso.
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3 respuestas a Turistas

  1. mabel dijo:

    Ya quiero ir a Londres…y tener una guía con bicicleta!!

  2. Aletz dijo:

    Los turistas tomaron el centro de Londres, pero los londinenses no se dejaron impresionar y crearon el Greater London. Genial! La posibilidad de tener un barrio y tener a Londres. A tomar la cleta!

  3. Pingback: ¡Feliz cumpleaños! | Siete Ciudades

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