¿Sheffield en el ropero?

Elisa Olivares E.

Mi mamá murió hace algunos días así que dejé Sheffield y regresé a México para despedirme de ella y hacerme cargo de los asuntos legales. Entre novenarios, parientes y amigos que me dan el pésame y certificados de defunción, comencé a hurgar entre sus cosas. Cuando alguien querido se muere, sus pertenencias se vuelven una fuente de olores y colores que despiertan recuerdos agridulces. Uno busca y remueve cajones y roperos con el vano afán de encontrar a la persona ausente. Su rastro se ha fijado en todas sus cosas, pero ella no está, el cerebro se confunde y la tristeza embarga. En este estado sigo hurgando hasta que encuentro una cajita de música en la que mi mamá guardaba sus “joyas”. Entre todas las baratijas encuentro elefantitos de obsidiana, elefantitos de una piedrita verde que no reconozco, crucecitas, virgencitas en todo tipo de metal, cadenitas, cadenas, aretes sin par, perlas de plástico, un dije de ámbar y un relojito de bolsillo. De todo lo que hay en la cajita el relojito es lo que me trae más recuerdos, de niña me gustaba jugar con él porque tiene unas florecitas en el centro, los números están dentro de unos circulitos rojos y en la parte de atrás tiene un arito que se puede bajar para usarlo como soporte y ponerlo en la mesa. Mientras lo inspecciono y recuerdo me doy cuenta que debajo del número 12 dice Sheffield, se lo enseño a mi novio para ver si estoy leyendo bien. ¡¡Sí, Sheffield, sí dice Sheffield!!

Mi mamá nunca conoció Sheffield, no pudo, para ella fue una remota ciudad de la que sólo tenía referencias por lo que yo le decía, las fotos que le enseñaba y un imaginario que se creó a partir de la película The Full Monty. Me quedé con las ganas de enseñarle la Universidad, caminar en el Jardín Botánico y tomarnos una cerveza en el Brown Bear, uno de mis pubs favoritos porque está cerca del teatro y la mayoría de la gente que va es local. Cuando me di cuenta de la leyenda en el relojito me emocioné pensando que mi mamá siempre tuvo en sus manos algo proveniente de la ciudad en que ahora vivo, pero no fue así. El relojito fue hecho en Suiza y el nombre de Sheffield parece que no tiene relación alguna con la ciudad. No importa, seguiré hurgando, tal vez si pongo atención encuentre un cuchillo, una navajita, tijeras, algo que me permita consolarme con la idea de que mi mamá siempre tuvo a Sheffield en un cajón.

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Acerca de sietecuidades

Siete cronistas para siete ciudades. Los lunes Federico desde Buenos Aires, Pablo desde Madrid los martes, desde Taipei los miércoles Iker, en movimiento trashumante desde la Ciudad Autónoma de Mis Zapatos Juliat cada jueves, Sergio desde Nueva York los viernes, desde Beijing llega los sábados Guille, y los domingos Daniela desde Cochabamba.
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3 respuestas a ¿Sheffield en el ropero?

  1. Laura R Isaza dijo:

    Me acuerdo tanto de los cajones de chécheres que tenía mi abuelita. Era buenísimo ponerse a esculcar y a sacar tesoros. Mi mamá también tenía algún cajoncito con joyas, pero los mejores eran siempre los de mi abuelita. Además ella tenía un almacén en el que vendían carteras y zapatos y siempre tenían alguna que otra joyita extra en el mostrador. Supongo que lo que no se vendía era lo más extravagante y era, para mi fascinación, lo que terminaba en esos cajones que yo esculcaba con alegría. Además claro, recibía de clientes y proveedores todo tipo de regalos de navidad, de día de la madre, de cumpleaños, de día del amor y la amistad, de día del vendedor de zapatos… Que nostalgia los cajones de tesoros! Es como una cosa femenina por naturaleza o algo así… Me lo imagino como una herencia de una tradicional división del trabajo entre ‘recolectoras’ y ‘cazadores.’ Bueno, hasta donde yo sé, la mayoría de los hombres no tiene cajones con ‘tesoritos’ o será que estoy leyendo muchos ‘evolucionary psychologists’ ultimamente?

  2. mabel dijo:

    Que maravilla las recolectoras de tesoros! a mi también me parece algo muy femenino, cajitas y cajones llenos de tesoros y tesoritos, con muchos recuerdos pegados.

  3. sietecuidades dijo:

    Qué lindo que las chicas compartamos esas actividades de recolectoras, jiji, creo que algunos hombres también lo hacen, bueno por lo menos Caspar, mi pareja, tiene toda clase de cajitas con cositas, talvez tiene una parte femenina bien desarrollada o a la mejor los chicos también comparten ese afán de generar tesoros.

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